Tuesday, September 02, 2008
Capaces de todo
Tuesday, August 26, 2008
Nombres

Tuesday, August 19, 2008
Latest news: the last round

Tuesday, August 05, 2008
Buscando casa en Granada
Tuesday, July 29, 2008
El tío Fernando
Thursday, July 24, 2008
30

Friday, July 18, 2008
Invitación de última hora

Tuesday, July 15, 2008
Realidad > Ficción / Reality > Fiction
Tuesday, July 08, 2008
El viaje de la media luna

Saturday, June 28, 2008
Tardes de imposibles

Thursday, June 19, 2008
Lamentos que duran una eternidad

Saturday, June 14, 2008
Canciones para escapar (VI)
Varios dias desconectado. He dejado sin contar muchas cosas. Porque en algo mas de diez dias deje Londres, me despedi de todo aquello con sorpresa/promesa de ultima hora incluida. Volvi a Granada, donde solo estuve dos dias. Despues Madrid, (escapaba de mi ciudad?) compartiendo un par de dias geniales con mi hermana, los libros y nuestro pasado al calor de un ribeiro en un barato restaurante gallego. El jueves escape a Barcelona: concierto de Radiohead.
El concierto, en la tomadura de pelo del Forum, solo de "6" para un grupo "10". La mitad del publico se durmio y los temas no estuvieron bien elegidos. "Street Spirit", por ejemplo, no estuvo entre ellos.
Ahora fin de semana con noruegos y gente variada. Todo, en un atico alquilado junto a la calle Aribau, donde Carmen Laforet pasaria sus agnos de estudiante en su "Nada". Ayer Sagrada Familia y barrio gotico. Hoy Parque Guell y algo mas. Y magnana temprano, Madrid y Feria del Libro otra vez.
Lo dije hace tiempo: tengo suerte. Aunque "me desvanezca, otra vez". Nos vemos pronto.
Wednesday, June 04, 2008
Judíos y masones: “enemigos de España”

Esta semana tuve la oportunidad de acercarme a estos terribles enemigos de España. Me faltaron sólo los “rojos” (¡y los separatistas1), pero de estos ya conozco a algunos.
Primero fue el turno de los judíos. Fui a la presentación de un libro en una sinagoga española y portuguesa de Maida Vale. Era un templo de judíos sefarditas: aquellos hijos de Sión expulsados de España y, más tarde, de Portugal. Mis sospechas no se vieron confirmadas: los sefarditas de Londres no tienen rabo ni cuernos. Todo lo contrario: demostraron ser seres encantadores, muy educados, que todavía tienen clavado el exilio de su tierra. Y han pasado más de cinco siglos. Mantener su identidad está por encima de todo: aunque tienen un aspecto plenamente occidental, se preocupan constantemente por lo que fueron. Tras la presentación y el consiguiente vino, el rabino nos dio un paseo por algunos de los cuadros y retratos del templo: conocía a la perfección la fecha y nombre de sus predecesores. La mayoría de los asistentes eran ancianos, conversando en inglés e incluso alguno en ese español con ecos medievales. Al escuchar al autor hablar sobre el tema del libro, la vida de los judíos conversos en España entre el siglo XVI y XVIII, lo observaban con tristeza, con la mirada perdida. ¿Sería cierto aquello de que todavía conservan en sus bolsillos las llaves de las casas de las que fueron expulsados?
Y luego fue el turno de los masones. “La Gran Logia Unida” tiene su templo al otro lado de la LSE, por lo que era imprescindible conocerla. Visitamos gratuitamente el museo y un señor masón, también sin rabo y sin cuernos, nos ofreció un agradable “tour” por el edificio. En teoría la masonería nacería en la época medieval, se dice que impulsada por los canteros de las catedrales. Su principio fundamental es combatir la ignorancia, por lo que acogen en su seno a miembros de cualquier religión. Sostienen que la sabiduría puede cambiar el mundo y a los hombres, resolviendo cualquier problema. Utopía que, mañana mismo, podríamos abrazar cualquier de nosotros.Visitar el “Gran Templo” fue sobrecogedor: una sala con símbolos masónicos en todas las dimensiones y colores. En un lado, casi en el centro, el sillón del “Gran Maestre”, actualmente el Duque de Kent. Y alrededor, 1.600 asientos para todos los hermanos. Impresionante. Al acabar, el guía se ofreció a responder “cualquier pregunta”. Me atreví a preguntarle qué se hacía en el templo, si se tomaban decisiones, se hacían discursos… Respondió que “las actividades del templo eran meramente ceremoniales”. Mi cara estupefacta de “no me has respondido” le hizo replicar: “las actividades del templo son secretas, salvo para los miembros de la masonería… pero en Internet puedes encontrar la respuesta”. Será por falta de interés o por reacción de repulsa… pero hasta hoy no lo he hecho; si algún lector conoce la respuesta, bienvenida sea.
En definitiva, dos ejemplos más de las oportunidades de la ciudad de Londres, donde es posible “bajar a los infiernos”, encontrarse con estos “seres infernales y diabólicos” y ver que nosotros también debemos ser criaturas del averno, pues somos tan parecidos…
Friday, May 30, 2008
Jordi

Tuesday, May 27, 2008
Josep Lluis

Friday, May 23, 2008
Rincones secretos de Londres

How do I know if he's the one? Is this love? (¿Cómo puedo saber si el es el chico de mi vida? ¿Es esto amor?)
Love is something you don't get (El amor es algo que no alcanzas)
Open your heart to love to enter (Abre tu corazón para que entre el amor)
Does anyone know what they want to do with their life? I have no idea. What's it all about? (¿Alguien sabe qué quieren hacer con su vida? No tengo ni idea. De qué va todo esto?)
Wednesday, May 21, 2008
Oslo, con suerte
Este fin de semana nos escapamos a Oslo (Noruega). Me llevé a mis dos buenos amigos chinos a visitar a mis también buenos amigos noruegos. Como algunos lectores recordarán, ya nos vimos las navidades pasadas, e incluso en marzo en Londres. Prácticamente nos raptaron: debíamos conocer la fiesta del 17 de mayo, la Fiesta de la Constitución, el día nacional de Noruega. Esa era la excusa, pero el fin de semana no ha tenido desperdicio.
Tuesday, May 13, 2008
La muerte de un perro
Tuesday, May 06, 2008
Una ventana al lago Michigan
Tuesday, April 29, 2008
Si toleras esto... / If you tolerate this...
La memoria y la historia golpean la una en la otra, como las olas del mar en la interminable playa del tiempo.
“Si toleras esto, tus hijos serán los siguientes”. Esa es la respuesta que, un humilde campesino galés le dio al cantante y compositor de los Manic Street Preachers a su pregunta: ¿Por qué dejaste a tu familia, tu casa, tu tierra y fuiste a luchar como voluntario a España? Esa respuesta, que da título a esta canción sobre la guerra civil, siempre me había parecido llamativa. Sabiduría campesina, sentido común del hombre pegado a la tierra y a lo que más quiere, coraje en movimiento. Un día, en un libro vi un cartel dirigido a reclutar voluntarios para la defensa de la República: “If you tolerate this, your children will be next”. Este descubrimiento, pecado de historiador, no invalida poner en juego una vida por algo en lo que se cree.
Fueron muchos los que viajaron a España para ayudar a la República frente a los sublevados. Algunos de ellos célebres: George Orwell, André Malraux, el mítico fotógrafo Cappa, Hemingway… Otros eran hombres comunes, cuyos nombres se pierden en el tiempo o en el recuerdo de esas familias que cada vez los recuerdan menos, pues la muerte no diferencia entre republicanos o nacionales.
Conocí a algunos de esos hombres comunes el sábado. La organización de brigadistas, hijos de la guerra y exiliados españoles de Londres prepararon un evento conmemorando esos días: “¡Viva la República!”. Se sucedieron documentales, poesías, charlas, venta de objetos conmemorativos, confesiones de testigos… Fue algo agridulce. Dulce porque los ves en su mundo, reconocidos por sus familiares y amigos, charlando, abrazándose e incluso emocionándose con aquellos años, con un sufrimiento que marcó sus días. Y agrio porque nadie escapa al tiempo. Son cada vez menos los que quedan: el tiempo se los acaba tragando a todos. Ver a estos antiguos voluntarios, a esos niños envejecidos, con su mirada sonriente y perdida, sus pantalones de pana, algunos de ellos con boinas vascas, apoyados en sus bastones… entristece. Es obvio que el tiempo puede con todos nosotros. Pero quizá lo más triste es ver que quizá también puede con los sueños. Que no alcanzaron ni alcanzarán aquello por lo que lucharon. A cambio, tuvieron la tortura de que ese recuerdo, la trágica y mítica hora de la guerra civil, se convirtiese en el recuerdo central de su vida. Son seres sin importancia pero que, aún siendo vencidos, estando envejecidos, tienen en sus ojos la dignidad y la honra del que ha soñado, del que se ha atrevido a lanzarse a por aquello que creía.
