Tuesday, March 17, 2009

La vida con todo su color

Como somos luces y sombras, y sin sombras no hay luz, he aquí este post.
Bacon y el tiempo nos devora. Pero lo vivido siempre queda con nosotros. El pasado es el equipaje eterno: así que más nos vale llevarnos bien con el, cargarlo de buenas experiencias y de recuerdos que merezcan la pena. Siempre, en esa mochila que llevamos a nuestras espaldas, está la infancia. Cuando nuestros padres eran incuestionables, eran perfectos, era únicos. También nosotros lo éramos: el mundo tenía aspecto de guiñol y "nuestros pies no tocaban el suelo". Lo imposible estaba prohibido, porque todo era posible. Confieso que, aún hoy, tengo cinco minutos diarios en que creo que nada ha cambiado.

Thursday, March 05, 2009

Bacon


Las pinturas de Bacon no dejan indiferente. Pasearse por una de sus exposiciones es como recorrer los acantilados de la vida. Sus figuras se estremecen, se desintegran, sus colores y sus pinceladas se desintegran. Sus personajes están atravesados por algo que nos hace hombres, que nos hace iguales, que nos une para siempre: el paso del tiempo, nuestro deambular hacia la muerte.

Lo que somos no tiene nada que ver con lo que creemos que somos. Mucho menos con aquellos que los demás creen que somos. Todos escondemos un miedo que nos anima, un mundo que nos lanza contra nuestros planes, nuestros proyectos y, lo más triste, contra unos sueños que quedan rotos. Y sonando de fondo, cual música de supermercado, el tiempo que se acaba. Mientras tanto, nos levantamos día tras día, nos agarramos a la silla de lo cotidiano y gritamos ante lo que vemos ante nosotros.

Tú, lector, puedes pensar que hay muchos motivos por los que sonreir en la vida. Puede que estés en lo cierto. Pero nada, comprendelo, nada, puede evitar que, mientras que yo escribo y tú lees, todos caminemos hacia el final mientras nuestro aullido se pierde en la raya eterna del tiempo.

Tuesday, February 10, 2009

Vacas


Madrid está llena de vacas. Sí, no sólo es una ciudad repleta de museos, teatros, famosetes, líneas de metro, grandes distancias, políticos corruptos, tramas oscuras, residencia de nuestro monarca, etc. También es hogar, a partir de esta semana, de vacas que pacen, caminan, miran al cielo, e incluso se bañan en fuentes. He aquí un ejemplo de una de ellas: a la puerta de la Biblioteca Nacional, a modo y uso de Alonso Quijano, con su yelmo de Mambrino, pensativa, acompañando a quienes visitan el supremo templo de la lectura, desvalijado -por cierto- en alguna que otra ocasión recientemente.

Será tópico. Pero a veces se mira al campo como un poso de virtudes, de naturaleza, de buen espíritu, de honradez... frente a una ciudad que es centro de modernidad, de poder y de corrupción. Seguramente no es así. Pero, por si acaso, estas vacas pasean sus pezuñas y cuernos por las calles de nuestra capital. Estaban por todos los lugares: en la calle Génova, en la puerta del Congreso de los Diputados, en el Palacio Real... y hasta en el barrio de Lavapiés (donde, por cierto, fue secuestrada).

Y yo pregunto, lectores: ¿queremos vacas en las calles de Granada para que vigilen, con su mirada calma, mientras pacen tranquilas, todo lo que hacemos y somos?

Wednesday, January 21, 2009

La foto


Su rostro transmite la alegría de un sueño en marcha. Sus ojos contienen confianza, coraje, ideas e imaginación. Y esos labios sonríen, con una mezcla de dulzura y cariño a la mujer a la que, seguramente, le está diciendo: 'te lo debo todo' o 'no soy nada sin ti'.

Es emocionante ver algo inaudito, único, excepcional. Pero también es triste contemplar las cosas que, de momento, no pueden suceder en nuestro país. No me refiero al hecho de que el presidente sea negro, chino, magrebí, latinoamericano o del oriente europeo. Hablo de la posibilidad de que un hombre común y excepcional pueda ser algo en la política. Obama lo tuvo difícil, tuvo que sortear la corrupción, el racismo... y seguramente tuvo que hacer juegos políticos y contar con la financiación necesaria. Pero fue elegido senador por Illinois porque actuó ante sus votantes que, un buen día, confiaron en él. En cualquier distrito electoral español, nuestros políticos nos dan la espalda y se arrodillan frente al que preside la lista cerrada de uno u otro partido.

Seguramente los sueños rotos son los que provocan más lágrimas. Ayer no cesaba de preguntarme: ¿cuándo vendrá la decepción con Obama? ¿Cuándo y por qué lo descalifiaré por primera vez? Lo desconozco pero soy consciente que así será. Sólo quien no gobierna no decepciona. Pero mientras espero ese momento, mientras miro esta foto, tengo esperanza en lo nuevo, en el cambio, pues es lo único que mantiene vivos los sueños.

Friday, January 16, 2009

Los que nos mojamos (y votamos)


Abrí la semana con las declaraciones de la Ministra de Vivienda, Beatriz Corredor. En medio del crack inmobiliario y los precios astronómicos de la vivienda, en una entrevista se descargaba de cualquier responsabilidad sobre la situación existente, al igual que a su predecesora, Carme Chacón (todavía recuerdo cuando un periodista de la BBC le preguntó a esta última sobre la burbuja inmobiliaria y la ex-ministra le espetó que la entrevista había concluido).

La semana continuó con el caos del aeropuerto de Barajas. La ministra andaluza, Magdalena Álvarez, también se autoexculpaba de cualquier responsabilidad, cargando contra Iberia, la meteorología o incluso, piruetas políticas, invertía los papeles y le pedía la dimisión al líder de la oposición, Mariano Rajoy.

Este último, allá por el 2003, como portavoz del Gobierno, eludía cualquier responsabilidad de éste en el desastre del 'Prestige'. Aquellos 'hilillos' de petróleo bajo el agua acabaron convirtiéndose en el mayor desastre ecológico ocurrido en las costas españolas. Tampoco el Gobierno pareció tener ninguna responsabilidad.

Un compañero de su gobierno, el entonces Ministro del Interior, Ángel Acebes, tampoco asumió nunca ser responsable de sus palabras en aquel 11-M. Si no mintió deliberadamente, si mostró una paciencia extraña a la hora de darnos a conocer una informanción que, atónitos, podíamos ver ya colgada en los periódicos ingleses, americanos, franceses e italianos. Tampoco el Gobierno fue responsable de la mala gestión de aquella crisis.

Y volviendo al Gobierno actual, también a lo largo de la semana tuvimos oportunidad de escuchar al Presidente hablar sobre el paro y la crisis económica. Por supuesto, en el vacío de la Historia parecen quedar aquellas palabras suyas de antes del verano, cuando se negaba a reconocer la crisis económica y empleaba eufemismos para calificarla.

El panorama es gris. El horizonte está colapsado de nubes y niebla. La lluvia ya cae sobre nosotros. Nos piden ahora que sigamos caminando y aguantemos la tempestad. Yo, desde este humilde blog, le pediría a mis queridos políticos, cada vez menos representantes de la sociedad a la que dicen representar... que asuman alguna responsabilidad pues, al fin y al cabo, los que gobiernan son ellos y no nosotros. Aunque los que suframos las consecuencias seamos nosotros, que nos mojamos y no tenemos el paraguas del pretexto, la irresponsabilidad y del 'tirar balones fuera'.

Wednesday, December 31, 2008

Ciudad Pegaso, el presente y nuestra responsabilidad


Otro año que se va. A algo más de 4 horas del 2009. Quedan atrás 365 días en que mi vida ha cambiado de forma radical. Londres es ya recuerdo, como el ser becario o el estar solo. Pero como le pasa al tiempo, pasado, presente y futuro se entremezclan.

Pudo ser el caso de la noche del sábado pasado. M. y yo fuimos a un concierto en "Ciudad Pegaso". Una barriada fundada por el Instituto Nacional de Industria, dirigido por Juan Antonio Suanzes, allá por 1956. Destinada a ser residencia de los obreros que trabajasen en la fábrica de la empresa estatal de camiones, es un pequeño y sencillo barrio a 11 kilómetros de la Puerta de Alcalá. Ahora es un espacio por el que han pasado los años, un suburbio con olor a último franquismo, pero con la fuerza reivindicativa que da la humildad del suburbio.

Allí nos dimos cita M., nueva en mi vida; mi viejo amigo y compañero Alex, conocido de Londres; y los amigos de este último. La ocasión lo merecía: un concierto de Rock de una banda de amigos que celebraban 20 años tocando juntos.

Era un local pequeño pero acogedor. Por la barra, por nuestras manos y por nuestros labios desfilaron bebidas de gente que ya ha pasado la barrera de los 30: whiskeys con hielo y, sobre todo, mucha ginebra con tónica. Y cubriendo todo, desde una esquina del local pero inundando las almas de los presentes, los mejores clásicos del blues y del rock n' roll. Van Morrison, Jimmy Hendrix, Dylan... hasta Tom Jones! Tras el intermedio, de principio a fin, The Rolling Stones.

Fue cuanto menos especial escuchar cómo se cerraba el concierto. Los tambores, rifs y aullidos de 'Sympathy for the Devil' lo cubrían todo, uniendo el tiempo de los sueños de los 60 con la vida de todos aquellos treintañeros un poco pasados y azuzados por la crisis económica. Los muros vibraban con lo salvaje e irracional del rock, con el 'tum, tum' repiqueteante del bajo y la percusión. El local levantado por el franquismo retumbaba y cambiaba de sentido. Como el de nuestros cuerpos que, ya pasados los treinta, tienen responsabilidad directa en el curso de un mundo que no hace nada más que empeorar. Así, mientras apuramos los últimos segundos del año, cada vez tenemos menos excusas para justificar que no somos responsables de lo que tenemos.

Monday, December 22, 2008

Nuestra televisión pública

Hasta que me vuelve la inspiración, seguramente con la entrada de año, he aquí un vídeo incomparable. Poco que comentar porque las imágenes hablan por sí solas. Después de tanto tiempo luchando por la libertad de expresión, por el fin del analfabetismo en España, por el conocimiento como vía para la libertad... esto. En un gobierno democrático y socialista, es más que paradójico. Ya sé que la aceptación de los discursos oficiales, de lo "normal" de lo que se dice que "está bien" es el sedante para el cambio, la trampa para frenar el inconformismo e incluso soñar en algo nuevo. Pero esto es demasiado descarado.

Friday, December 05, 2008

Nosotros frente al espejo


Contemplarse en un espejo es una situación extraña, ¿o no les parece, queridos lectores? Seguramente no recordamos la primera vez que lo hicimos, pero tenemos grabado a sangre y fuego esa sensación, que se repetiría una y otra vez, de preguntarse a uno mismo: ¿ése soy yo? ¿ese aspecto tengo?

Mirarse a un espejo es un momento emocionante. Solos, frente a frente. Tu yo interior, el que mejor se conoce y, generalmente, el que mejor se acepta. Y tu yo exterior, tu imagen, lo que los demás ven. He tardado mucho tiempo en hacer coincidir a los dos. Han pasado años y años pensando que tenía dos yo: el interior, el mío, el auténtico... y el externo, el que todos veían, el que nada decía de mí. Sin embargo, ambos eran erróneos: seguramente somos nosotros por fuera y por dentro. Y es díficil hacer coincidir al pensamiento, al sentimiento, lo que se esconde tras nuestras pupilas y lo que, un día frente al espejo, vemos que somos. Pero a veces, llega un momento en que uno y otro coinciden: alma e imagen se reconocen, se miran, se identifican, se dan la mano y, por qué no, se abrazan y son una.

Friday, November 28, 2008

5, 0.33 a.m.

Nubes que encierran al Castillo Rojo. 0.33 de la madrugada. Vino en mano. Humo blandiendo mi teclado desde la izquierda. Y el sonido de la soledad golpeando en mi cabeza. Y frente a mí, el resplandor de todo lo que esta ciudad ha sido y, seguramente, ya no es. Escapo por un momento de todo, del estrés de la preparación de unas clases, de la vida de una ciudad de provincias que no espera.
Mañana, despertar temprano. Desperezarse. Una ducha. El frío seco de Granada. Maleta improvisada. Y el destino de una ciudad imperfecta, de plástico. 5 horas hasta mi destino. 5 días hasta mi destino. Y de camino a los 5 meses contigo. Llegaré entonces a una estación que no me dice nada. En una ciudad del norte, en el centro de España. Tan importante para el poder que nos comanda. Tan importante para el futuro de nuestro país. Y que a mí no me dice nada. Y en el centro de todo, tú.
Todos caminamos hacia la muerte. Y, supuestamente, a la búsqueda de una felicidad inalcanzable. Pero siempre hay algo. Siempre. Siempre hay algo que nos desborda, que nos hace perder la razón, que desetiqueta nuestro pensar, que nos hace perder el sentido de las cosas. Siempre algo que nos transporta a no sabemos donde. Para unos un anhelo, para otros una esperanza inalcanzable. Y para otros como yo, una realidad. Duermiendo en lo cotidiano está lo que nosotros esperamos. Sólo hay que encontrarlo. Tan fácil como eso: neblinas que sólo hay que descifrar hasta formar parte de ellas y perdernos en la eternidad. Ánimo lectores, todo aquello está junto a nosotros. Sólo hay que tener ojos para encontrarlo, acercarse, abrazarlo y hacerlo nuestro. Vamos allá.

Wednesday, November 19, 2008

Es una historia que se escribe en los portales

Las letras de Quique González son fotografías de un pasado y un presente que nos pertenece. Sus versos son como fotografías, sus palabras como fotogramas que, al sonido de un arpegio o de un rif de guitarra, hacen que nuestras sensaciones se descuelguen por las notas de lo cotidiano, de lo propio, de lo que no es ajeno.
Las historias de sus canciones son humanas. Son sentidas, llenas de sentido común, lejanas de metáforas inalcanzables y cercanas a lo cotidiano. Son letras donde aparecen autobuses rojos, chicas dispuestas a todo, perdedores, boxeadores en retirada, conserjes que atisban cómo restregamos nuestros cuerpos por los portales, salitres pegados a la piel que hacen imposible olvidar a una chica, días de feria, músicos fracasados en el backstage, bocas de metro donde parejas se unen para siempre, amigos de la infancia que recuerdan cuando eran reyes y corrían por la playa con palomas atadas a los dedos.
El sábado pasado Quique González tocó en Granada. Fue en la Industrial Copera. Un concierto temprano, a eso de las 21.40 de la noche. Vimos el concierto los dos, con mis nervios entre las letras de Quique y la piel de ella. Después, el día siguiente, el domingo. Y una nueva despedida. A la madrugada de ese día, mientras que veía como su autobús encaraba el norte, en mi cabeza rebotaba aquello de ‘es domingo por la tarde, la suerte es una ramera de primera calidad’, a la vez que sentía el golpear de las olas y el olor del salitre, mientras veía cómo su figura se alejaba. Mientras yo gritaba para mí el imposible de ‘tengo que olvidarte de alguna manera’. Después, me consoló aquel verso que me hacía asegurar que tenía ‘una estrella de reserva en la estación de sus caderas’. Aunque sea una historia que se escriba en los portales, tengo que confesar que vuelvo cada día allí. Sé que me espera.

Tuesday, November 11, 2008

Memoria Histórica


Garzón, huesos escondidos, sombras de represión que se alargan, voces que piden el silencio... memoria histórica. Tan importante que incluso ocupa portadas de periódicos compitiendo con la crisis económica, las declaraciones de la reina Sofía y el noviazgo de la Duquesa de Alba. Hace unos días El Mundo publicó un artículo donde, por una vez, recababa la opinión de los especialistas del pasado: los historiadores. Es cierto que algunos no lo eran (v. gr. Pío Moa), aunque también contasen. Algunos amigachos míos dejaron sentir su voz también. Los más radicales y los más jóvenes: todo un orgullo. He aquí una selección agrupada en PP, PSOE, IU e inclasificables. En negrita, mis amigachos. En subrayado, las barbaridades. Entre paréntesis, tras el asterisco, mis comentarios. Espero los vuestros.


Derecha
El pasado pesa en España porque el presente lo manipula. ¿Por qué Garzón pierde su tiempo y el dinero de los españoles en investigar lo que no tiene investigación judicial posible? El Consejo General del Poder Judicial debería investigar al juez para ver si se dedica a lo que debe.
—FERNANDO GARCÍA DE CORTAZAR (* y tu eres el primero)


Se puede juzgar al franquismo todo lo que se quiera, pero es competencia de los historiadores, no de los políticos ni de los tribunales. Sin embargo, los asesinatos de más de 100.000 personas por ambos bandos no fueron delitos comunes. Se cometieron por grupos políticos.
—STANLEY G. PAYNE ( * Aprendete las cifras Stanley: 80.000 represaliados por la República... más de 150.000 por el franquismo)

No es adecuado suscitar de nuevo los rencores propios de una guerra civil donde los dos bandos participantes tienen mucho de que arrepentirse (...). No se puede hablar de genocidio, sino de delitos comunes que se cometieron en ambas partes. El amor y el perdón es lo único que puede permitirnos salir adelante.
—LUIS SUÁREZ (del Opus Dei: * ¿puede perdonar y amar quién está enterrado en una cuneta? Si amas y perdonas, condena a Franco y a su régimen, y no dirijas su Fundación)

Es un disparate. Todos seríamos criminales de guerra. Quien gana las guerras legisla, y eso vale para los Capeto y para Robespierre, para Napoleón y para los del Dos de mayo. Si el Caudillo es un criminal de guerra, también lo son Largo Caballero, Indalecio Prieto y quienes asesinaron a Nin. Mala fue la represión franquista, pero peor habría sido la de Stalin si hubieran ganado los republicanos.
—FERNANDO SÁNCHEZ-DRAGÓ (* ¿ Se puede condenar a quien no cometió un asesinato?)

El sumario es históricamente falso, judicialmente inspirado en el modelo chequista. No hubo genocidio, sino grados de terror en los dos bandos...
—PÍO MOA ( * ¿no hubo represión franquista? ¿nuestro sistema judicial es democrático o 'chequista'?)

Izquierda
No sé qué pretende con el procedimiento penal. Un juez no puede establecer la verdad histórica (...). El recurso de la Fiscalía está muy bien argumentado.
—SANTOS JULIÁ

Más a la izquierda...
La sublevación del 36 fue más que una simple rebelión militar. La eliminación consciente y premeditada de un colectivo, en este caso social y político, es genocidio y su declaración no prescribe.
—ANTONIO ELORZA (* no estoy de acuerdo con esta palabra: aunque la represión fue brutal, es exagerada, por las cifras, las víctimas y el carácter)

Tiene un sentido más simbólico que práctico, aunque la Ley de Memoria Histórica ya era suficiente. La represión fue un plan de exterminio, como también lo fue la persecución de la Iglesia durante la guerra.
—JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Si se sigue la doctrina emanada de Núremberg (...), el delito de detención ilegal no prescribe. Existe en España la visión generalizada de que el franquismo fue más permisivo que otros regímenes de corte fascista, cuando la dictadura fue brutal y sistemática en la represión.
—ALEJANDRO QUIROGA

Si los franquistas cometieron o no crímenes contra la Humanidad lo decidirán los jueces; lo que los ciudadanos sabemos es que destruyeron la primera democracia española aniquilando a quienes la apoyaban.
—GREGORIO ALONSO

[Por cierto, a esos dos últimos: nos debemos unas pintas]

Wednesday, October 29, 2008

La Alhambra apagada


Varias preguntas con respuesta: ¿Cuál es la mayor fuente de riqueza de Granada? El turismo. ¿Cuál es la 'joya de la corona' de nuestras 'atracciones', la razón por la que gente cruza mares, océanos y montañas para llegar a nuestra ciudad? La Alhambra.

El domingo pasado, 26 de octubre, todos los españoles cambiamos la hora para ahorrar energía; los granadinos en esto no somos especiales y también lo hicimos.

Esta foto fue tomada ayer al atardecer. Refleja los contornos de la Alhambra, el cielo azul y gris, preparado para esa tormenta que caería cuando ya nos anocheció. Pero, pero, pero... la Alhambra, el castillo rojo... ¡está a oscuras! ¡Alguien ha olvidado cambiar las manillas del reloj automático de encendido del alumbrado! ¡Y ayer estábamos a martes! ¿Pasará también hoy?

El domingo es el día en que el Albayzín recibe más visitas. Las calles están sembradas de grupos y parejas de turistas. El destino predilecto es el mirador de San Nicolás, para el que la calle donde habito es paso casi obligado. El domingo, mientras trabajaba, escuchaba a los turistas preguntarse dónde estaba la Alhambra, si había desaparecido. Sus cámaras preparadas, listas para captar el momento granadino por excelencia, ahora lleno de oscuridad. Y los labios de las parejas enamoradas, listos para besarse y paralizados por una Alhambra que no era.

¿Es tópico decir que en Granada somos un poco chapuceros? ¿Que alguien no cumple con su obligación? Opinen lectores y, si pueden, no duden en acercarse al Albayzín al anochecer. Quizá contemplen el espectáculo de la Alhambra como siempre fue: sin luz eléctrica y atravesada por los contornos del aire granadino.

Saturday, October 25, 2008

Carreteras secundarias

Dicen que es difícil recorrer el camino que la vida nos tiene guardado. En cambio, preferimos tomar autopistas de peaje, carreteras en las que no se ve el paisaje... pero que nos llevan en menos tiempo a nuestro destino.

Nos cuesta trabajo recorrer las carreteras secundarias, aquellas que sentimos más propias, aquellas en las que somos más nosotros. Es en esas rutas donde encontramos los mesones con caras amables, las especialidades de la casa y, en algunas, las cálidas chimeneas donde arden los troncos en invierno. Pero son más solitarias. Pocos se atreven a utilizarlas, porque vivimos pegados al reloj, a nuestro punto de destino, a aquello que se nos tiene trazado.

Con la vida pasa igual. En teoría, para nosotros, afortunados del primer mundo, nuestra vida consistiría en etapas muy claramente marcadas: acabar el bachillerato, entrar en la universidad, conseguir un trabajo, conseguir una novia, conseguir una iglesia donde casarnos, conseguir casarnos, conseguir una hipoteca -incluso ahora-, conseguir tener hijos, conseguir pasar los días dando una buena educación a nuestros hijos... y el ciclo se repetirá con ellos hasta que nos alcance la muerte.

Confieso que hasta el momento había discurrido por esta autopista. Todo perfecto. Dentro del guión. Es más, al final de cada tramo, a cada paso por el peaje, veía las caras de los que me rodean saludando con una sonrisa modélica. Pero la vida juega malas pasadas. Y, a veces, de las autopistas parten ramales que llevan al campo, a la vida salvaje, a lo real, a lo imprevisto y al sentimiento. Llevo más de tres meses discurriendo por una de esas carreteras secundarias, con baches, con un futuro incierto pero con un paisaje y unos olores maravillosos. Un camino díficil con el que no contaba pero del que, por el momento, no me puedo apartar. Mientras tanto, queridos lectores, ¿seguiréis esperándome en el siguiente peaje de la autopista donde puede que nunca llegue o nos encontraremos en alguna carretera secundaria?

Thursday, October 16, 2008

Cuando las palabras parecen volver del exilio


Desde joven crecí con el rock and roll. Nunca me he perdonado ni entender ni apreciar lo necesario la música clásica o la ópera. Pero el rock y el pop, lo tengo hasta en la sopa. Soy de esos pocos locos que todavía se compran discos, los buenos, después de bajárselos.

Por otro lado están los libros. Confieso que, no hace muchos años, me costaba lo suyo abrir un libro, sentir interés por lo que en él se decía, tener la calma para pasar las horas en silencio. Pero milagros de la naturaleza aparte, los libros se han acabado convirtiendo en compañeros de los mejores momentos de mis días.

Por el rock y por los libros, el sábado 18 de octubre será un día especial. A las 12 horas, en la Biblioteca de Andalucía, presentaremos el libro de Jordi Vadell: "En cada lamento que se hace canción. Una interpretación de las letras de José Ignacio Lapido".

Lapido es ese músico granadino que marcó sus primeros compases en 091 y, desde hace unos años, en solitario. Sus canciones rebosan sentido, sus letras son espejos de un mundo muy especial... y su música es rock and roll en castellano. Sin embargo, no ha sido apreciado por el público quizá como merecía. Tenía una canción que anunciaba el tiempo en que "las palabras vuelvan del exilio". Esperemos que este libro, páginas de letras y melodías, lo saquen de ese ángulo muerto donde nadie lo ve. Allí os esperamos, Jordi Vadell, el autor; Enrique Ortiz, el poeta y prologuista; Lapido, el artista; y un humilde servidor, poeta y músico frustrado. Por la noche nos vemos en la Sala 'El Tren': allí presentará su último disco, 'Cartografía'.

Sunday, October 12, 2008

Ante la paradoja, sigamos soplando


Podría decirse que las paradojas mueven el mundo. También la ironía. Y a veces, van unidas. Aunque no tengan gracia.

Crisis por allí, crisis por acá... las cifras y los gráficos desnucados inundan los periódicos, los telediarios, los programas radiofónicos. No hay mal que por bien no venga: la realidad pone a prueba a nuestros políticos y, también, a nuestros medios de comunicación. Algunos políticos empezaron diciendo que esto era una "desaceleración", y otros se alejaron súbitamente de un neoliberalismo que inunda su programa (no creo que sea necesario dar nombres o siglas que, ahora, poco importan). Y los medios de comunicación, por fin, publican noticias: esto sí que es paradójico. La prensa amarilla parece interesarnos menos (salvo el caso de la Duquesa de Alba, incólume a crisis mundiales). Los telediarios aparcan las noticias de sucesos y por fin hablan de la realidad y de nuestros problemas. Y los periódicos publican hasta reportajes de investigación tratando de descifrar qué sucede.

¿Y qué sucede? La paradoja más increíble del capitalismo desde sus comienzos. O, mejor, la segunda más grande. Ya el Crack del 29 supuso un aviso con convulsionó los bolsillos del hombre común, del gran capital y de los propios países y sus destinos: que pregunten a la vieja Europa por sus años treinta y cuarenta... y mirará hacia otro lado. Sólo se solucionó con la intervención del Estado: Roosevelt y Keynes, mano a mano, con un plan de inversiones en infraestructuras, un plan de estabilización brutal...

Y ahora, ahora algo similar: señores de chaqueta y corbata, con el pelo hacia atrás, bien peinado, oliendo a colonia de precio exhorbitado y con la sonrisa cómplice del ególatra y del impune. Dos preguntas:

1. ¿Quién tiene la culpa de la crisis? Todos los diarios parecen apuntar a esa clase de cuello alto que se mueve entre parquets, oficinas de rascacielos y calles principales de las ciudades del primer mundo, aquellos que llevan gemelos y clamaban por su libertad de acción, su responsabilidad de lucro y su capacidad para crear riqueza... a cualquier precio.

2. ¿Qué hacer? La Reserva Federal de EE.UU. interviene, el BCE también. Se rescatan bancos, empresas en caída libre. Ahora la mano del Estado es tomada como agua de mayo y no como "zarpa" intervencionista. Cada gobierno, por muy liberal que sea, planea un plan masivo de intervención y llama a la calma de nuestros bolsillos. Y en las próximas horas, el G-7 se reúne para dar solución a una sangría económica que parece no tener fin.

La paradoja reside en la impunidad de unos seres que reclaman la libertad de acción por encima de las fronteras, del sentido común y, por supuesto, de las leyes. La paradoja reside en un sistema, el capitalista, que no se sostiene tal como lo conocemos: un sistema que tras la Caída del Muro de Berlín proclamó su éxito, el fin de la Historia y hasta de los boquerones en vinagre. Y la paradoja reside, en fin, en un Estado que ahora es llamado a intervenir en un campo, el de la economía, cuyo secreto de desarrollo era en teoría la no-intervención. Las voces del mercado están ahora calladas. Tan sólo se oye el rugir de las bolsas desplomándose. Las conferencias de prensa de los ministros de economía y los presidentes llamando a la calma. Los teóricos neoliberales han hecho mutis por el foro. Seguramente no irán muy lejos, pues tendrán sus bolsillos llenos, pero sin duda llegarán a un lugar seguro. Y mientras tanto, nosotros, sigamos soplando para que el tinglado no se venga abajo.

Monday, October 06, 2008

Hagan juego, señoras y señores


Hagan juego, señoras y señores: barra libre para el nacionalismo. Leo sorprendido la noticia de que, en una ayuntamiento del País Vasco, un concejal del Partido Socialista de Euskadi colgó en el Salón de Plenos del consistorio la bandera del mítico grupo heavy "Iron Maiden". Lo hizo en protesta a ver colgada la "Ikurriña" por los concejales de ANV. Lo mejor, sus declaraciones, llenas de sentido común y de ironía:

"El mismo derecho que tienen ellos para poner la ikurriña, porque sienten la ikurriña y creen que deben ponerla, pues tengo yo para poner la de Iron Maiden porque siento esa música de Iron Maiden"

Seguramente el esperpento, como dejó claro Valle Inclán, es el mejor arma de la verdad. También la ironía, el surrealismo, y tantas cosas que se apartan de lo conforme, de lo establecido. Romper las reglas de lo cotidiano, sacar el sarcasmo a la palestra y hacerlo bailar con lo que se detesta, seguramente es la mejor forma de ridiculizar y dejar en evidencia lo que no tiene sentido.

¿Y qué me dicen ustedes señores y señoras lectoras? Hagan juego, por favor. ¡Barra libre!¿Resurrección del Reino Nazarita? ¿Independencia de Andalucía Oriental? ¿Conformación del virreinato de Sevilla y sus alrededores? ¿Creación del Cortijo independiente de Andalucía? Podíamos poner las cuadras en el parlamento, los porqueros en los ayuntamientos y, por qué no, las bibliotecas en las calles. Quizá así todo deje de parecer asquerosamente normal. Post incendiario, disculpenme ustedes. Pero escucho "a los Maiden", que le voy a hacer.

Friday, September 26, 2008

El martes


El martes pasado rubriqué el fin de unos años y el comienzo de otros. Firmé el contrato con la universidad. Dejé de ser eterno becario para pasar a profesor ayudante doctor. Estos años han sido estupendos y es de esperar que los que vienen también lo sean. Mejorar profesionalmente es importante, por supuesto, pero no creo que en ello resida la felicidad. Ni mucho menos.

Han sido muchos años de trabajo. Becas que se piden y que a veces se conceden. Horas y horas en la biblioteca, carretera en busca de documentación, archivos municipales mugrientos, peleas con archiveros, tecleo incesante, fotocopias y compras de libros y revistas, congresos, viajes y más viajes. Y de repente, el pasado martes, ante mí, cinco copias de un contrato que prácticamente no leí: las cláusulas estaban en un teórico "convenio colectivo" que, por supuesto, no tenían en la oficina de la universidad y que, también por supuesto, yo no tuve inconveniente en no leer. Firmé casi sin darle importancia, dos firmas en cada hoja. El bolígrafo se deslizaba suavemente, con facilidad, casi con vida propia. Pero no ha sido fácil llegar hasta aquí. Y os aseguro que más lo será seguir adelante. Pero cuando me levanté de esa mesa, llevaba esa sonrisa y la mirada perdida que últimamente me acompaña... y que sólo cambié cuando me di cuenta que había olvidado mi casco en la oficina. Al llegar a casa, al comenzar a vivir la semana, comencé a sentir el peso de la responsabilidad: llegar hasta aquí y seguir en el camino no valdría nada si fallase en mi trabajo, si fuese un mal docente, si abandonase la investigación. Reconocer un supuesto triunfo es fácil, no así una derrota.

Tuesday, September 16, 2008

En este blog no se habla de amor


Este blog está llegando a su fin. Al borde de cumplir dos años, repaso los post, el pasado que he ido dejando relegado y que me acompaña. Y he caido en la cuenta de algo sorprendente: en este blog no se habla de amor. No es algo premeditado, no es algo calculado fríamente. Sencillamente, ha sido así.

Nunca traté de definir este blog. Más bien fue tomando forma de forma espontánea, dejándome arrastrar por la necesidad de escribir, reflexionar o contar algo. Y por supuesto, es y ha sido lo que es por vuestros comentarios. Seguramente en el último año se ha hecho más literario, más reflexivo, más profundo. Pero aún así, el amor ha estado ausente.

Pero no hablar de amor es no hablar de la vida. Si en algo los seres humanos somos iguales, además de en el hecho de nacer y morir, es en el hecho de amar. Porque creo que todos somos capaces de hacerlo: unos con más intensidad que otros, unos de una forma o de otra. Es algo que no podemos hacer sólos: necesitamos un cuerpo, una persona, que nos provoque una reacción. Es ese cuerpo un buen día extraño y ajeno... y que llegado un momento queremos hacer nuestro, hundirnos en él y no dejarlo escapar.

El amor es ese sujeto ausente que siempre está presente en nosotros. Del que no se habla, pero que siempre está ahí, inundando nuestro ser, nuestros ojos e incluso las teclas de nuestros PC. Puede que el amor no haya estado en este blog: ni en mis posts ni en vuestros comentarios. Pero ello no quiere decir, queridos lectores, que vosotros no lo tengáis a vuestro lado ni yo al mío.

Tuesday, September 09, 2008

La Historia para seguir viviendo

(Con el permiso de la otra autora, pego abajo el artículo publicado en Granada Hoy el 8 de septiembre de 2008. Es largo, pero quizá os interese)

El padre de Gabrielle García nació en 1911 en el pueblo granadino de Cijuela. Pese a su origen y posición humilde, aprendió a leer y a escribir. Antes de la Guerra Civil llegó a ser secretario local del Partido Socialista en el lugar donde había visto la luz. Durante la contienda participó en el Batallón Granada. Y, seguramente, el 7 de febrero de 1939 cruzó la frontera con Francia avergonzado y desgarrado por la España que dejaba atrás. Comenzó entonces su caminar por los campos de concentración franceses, por los campos de trabajadores nazis en las costas de Normandía y, con mucho esfuerzo, la libertad y la resistencia. En un intento de escapar a su pasado, todavía con la capacidad de amar pese a los desastres que sus ojos habían contemplado, contrajo matrimonio con una mujer francesa que, enamorada de él, le había protegido no dando su nombre a unos soldados alemanes. Con los años, tuvo dos hijas y construyó una casa con sus propias manos. Pasó el resto de sus días en Saint Maló (Francia), junto a un mar que le recordaría un exilio del que jamás regresaría.

No conocemos más del padre de Gabrielle. Ni siquiera su nombre. Y lo que ha llegado a nosotros lo hizo, como un huracán de recuerdos, en una cafetería granadina el pasado 12 de agosto. Junto a Plaza Nueva, Gabrielle nos habló de su padre. Y de cómo decidió ir en busca de su pasado, porque “quería conocer el significado de las palabras”.

Gabrielle todavía recuerda a su padre “gritar en silencio”: “Granada, Granada”. También el silencio de sus padres. Y una terrible confesión prueba del dolor y del amor ilimitado de su padre hacia ella: “Si tú tuvieras que pasar por donde yo he pasado, te mataría”.

Todo eso hasta 1967. Sólo la incógnita de un silencio perpetuo. Pero una carta cambió su vida: en esa fecha, su tío y algunos jornaleros de Moraleda de Zafayona anunciaban su presencia en las cercanías del Monte Saint Michel. Y, entonces, la visita de esos hombres a Saint Malo. Gabrielle recuerda verlos avanzar hacia la casa con sus ropas desgastadas, sus pantalones anchos, sus sombreros de paja, su humildad y su dignidad de campesinos arrastrando junto a las murallas de piedra de la playa de Saint Malo. Quedó tan fascinada por un pasado que la llamaba que, con el consentimiento de su padre y con sólo dieciséis años, marchó hacia Andalucía montada en un camión cargado de emigrantes hambrientos. Los intentos de su madre de hacer de ella “una francesa” no habían logrado alejarla de un pasado que necesitaba desentrañar. Al anochecer de este agosto, Gabrielle justificaba su viaje: “fui a España para traerle a mi padre las palabras que necesitaba para seguir viviendo”.

Y las encontraría. Las encontraría en los caminos polvorientos de Andalucía y, sobre todo, en la pobreza que rodeaba a los más humildes. Lo comprobó al llegar a Cijuela y Moraleda. Los vencidos en la Guerra Civil seguían allí, sepultados en sus cuevas, hambrientos, sin apenas vestidos. Recuerda cómo, al verla, su tía Paquita le confesaba su “vergüenza por ser tan pobre”. Entonces Gabrielle le cogió la mano. Su tía la miró. De tanto sufrimiento pasado, “no podía llorar”, recuerda.

Su tía Paquita conservaba la dignidad del vencido, la hondura de una pobreza que marca el rostro, que expresa el pasado y anuncia el futuro. Pero en su familia también quedaban las brechas de la Guerra Civil: algunos eran vencedores. Fue el caso de su tío-abuelo, cómplice con el franquismo y que llegó a renegar de su sangre. Gabrielle recuerda verlo en su pueblo, con la cabeza baja y sin voluntad de mirarla a los ojos. Su tía le dijo: “Aquí está la hija de tu sobrino”. Ella se acercó en busca de un pasado que no temía. Pensó, sin atreverse a decirlo en voz alta: “levanta la cabeza que vea la cara del hermano de mi abuelo”. Él no lo hizo.

En esos días de agosto, Gabrielle ha visitado por primera vez el cementerio de Moraleda. En él está enterrado su abuelo. Sin embargo, no pudo encontrarlo: no había lápida que cobijase su memoria. Lo mismo le sucedía a otros muchos nombres perdidos en el pasado, pero vivos en la memoria de muchos de nosotros. A día de hoy, los únicos restos de su paso por la Historia siguen siendo unos pequeños montículos de tierra coronados por dos ramas en forma de cruz o unas pequeñas flores artificiales.

No está claro qué es más sorprendente, si la Historia o su rescate. Si los hechos del pasado o los que los enlazan con el presente. Preguntamos a Gabrielle del por qué de su lucha, del por qué de su curiosidad, del por qué de abandonar unas cómodas vacaciones, dejar a su familia y viajar al sur a visitar sola el tiempo más agreste de su familia. Para ella, luchar por su memoria es un deber imprescindible: los vencidos “fueron tan humillados que a mí me tocaba limpiar esa humillación”. Hoy dice haber “puesto cuerpo a las palabras”. Confiesa, con lágrimas en los ojos y con la voz temblando, pero con el orgullo y la seguridad del que abraza una convicción, que es la primera vez que entra en Granada diciéndose que es suya, que por fin le pertenece: “antes entraba con miedo, con dolor, pero ahora no”.

¿Por qué viajar al pasado? ¿Por qué desentrañar las palabras que anidan en los huesos de los que nos han precedido? ¿Por qué buscar respuestas en los que todavía callan? Sin duda puede haber muchas razones, muchas, necesarias. Para Gabrielle había una y definitiva: “lo hago porque lo necesito”. Y no sólo por su padre, sino también por ella, por sus hijos y por esos hombres y mujeres que vieron morir a sus hijos.

Pese a haber pasado su vida fuera de España, Gabrielle está conectada con España y su Historia. ¿Lo estamos los españoles? Al comienzo de la entrevista confesaba con rabia su experiencia esa misma mañana. Acudió a la Facultad de Derecho, en busca de las aulas, los muros y el espacio donde fue catedrático Fernando de los Ríos, el ministro de Justicia e Instrucción Pública de la II República. Emocionada, preguntó a una alumna por su recuerdo. La alumna, seguramente extrañada, le respondió que no conocía a ese personaje ni tenía por qué hacerlo.

El pasado no es algo inerme y escondido. Nos rodea día a día, se asoma a nuestras vidas. Es necesario acercarnos a él, avistarlo, rescatarlo y tenerlo presente. Es el nicho donde reposan las tragedias, pero también el origen de nuestros derechos. Y, en España, los derechos fueron conseguidos con mucho dolor, sangre, silencio y, por supuesto, esfuerzo. El pasado no es un tiempo lejano ni ajeno: es nuestro, deambula o reposa por las calles de Granada, en nuestras vidas y en las de los que se han ido. Encontrarnos con él es imprescindible para encontrarnos con nosotros mismos y, por supuesto, con nuestro futuro.

Ese atardecer de agosto, junto a un taxi, emocionada y sonriente, Gabrielle García se despidió de nosotros y de Granada. Nos abrazó y nos besó, con esos gestos que cruzan las generaciones y la Historia. Mientras que su taxi se alejaba, nos quedamos pensando en sus últimas palabras antes de levantarse de la mesa del café: “Hoy las frases ya no están enterradas en un hoyo en la tierra: hoy, por fin, han vuelto a su tierra”.

Sunday, September 07, 2008

London Calling... Granada is calling

Fin. Menos de una hora para salir para el aeropuerto de Stansted. Acabo de terminar mi última maleta. Mi último día en Londres. Mi última mirada a Londres.
Pero ya miro con otros ojos. Ya mi maleta es más ligera que hace dos años, aunque llevo más cosas en ella.
Y por fin, Granada. Mis nuevos ojos, y siempre maleta a mano, se complacen en ver mi futuro en Granada.
Estos dos años me han cambiado la vida. La vida, la mirada, el corazón y hasta la piel.
Ahora será Granada la que llame a todas las ciudades, bajo una bomba nuclear o la moral que nos aplasta a todos. Bienvenidos, queridos míos, aquellos que quieran luchar conmigo junto al río.