Saturday, August 15, 2009

Pause

Este año ha sido infernal. Volver a una vida normal y estresante, recuperar una vida pasada, insertar una nueva... y todo bajo la celebre fórmula del "mano, parque, paseo" BIEN entendido.
Agotador. Pero llega el momento de una pausa. Se ha anunciado en este mes: viajé a Copenhague con la excusa de un congreso. Tras cumplir los dos primeros días, me lancé a la calle. Todo un día caminando solo por esa estupenda ciudad. Los lugares nórdicos tienen algo especial, como algo escrito entre líneas que, a primera vista, no se puede apreciar. Calles ordenadas y desordenadas, pero siempre limpias. Edificios propios. Barrios hippies con cerveza copyright "Christiania". Bibliotecas enormes, modernas y admirables. Gente educada y menos fría de lo que señalan nuestros estereotipos. Y un estado del bienestar que deja en ridículo al nuestro. Y luego, ese canal prodigioso, donde cruzan los vientos que ordenaban el mar del Norte, ese lugar que robó al Mediterráneo el papel protagonista desde finales del XVI.
Después, Madrid. Cada vez tengo más cosas en contra de esta ciudad.
Pero mañana, vacaciones. Por fin. Galicia. Una vida nueva puesta sobre un verde gallego, acompañada de algo de vino blanco, de buena comida y de un móvil sin cobertura. Queridos lectores, a la altura del 15 de agosto creo que ya tocaba. Quizá les sorprenda con un post con olor a vaca lucense o a ostra de alguna ría... pero creo que este blog queda pausado por vacaciones. Ya me participarán ustedes las suyas.

Monday, August 03, 2009

Mudanza


Mudarse dentro de una misma ciudad tiene algo de extraño. Cambiar de ciudad es cambiar de vida y, quizá por eso, cambiar también de vivienda es algo secundario. Pero vivir en una ciudad de provincias, pequeña, y mudar la casa crea sentimientos raros.

Lectores, he pasado todo un año viviendo en el Albayzín. Un lugar estupendo. Unas vistas maravillosas. ¿Qué mejor antídoto vital tras dos años por el mundo que despertarse con la Alhambra a los pies de mi cama? Pero me he sentido desubicado. Pensaba escribir posts sobre el barrio, sus gentes... y al final no escribí ni uno solo. Quizá la vida me ha devorado. Quizá el trabajo ha sepultado la frescura de este blog, si alguna vez la tuvo.

El viernes pasado concluí la mudanza. Y lectores: mudarse en el Albayzín no es tarea fácil. Gracias a un amigo, empaquetamos todo y lanzamos el coche por San Juan de los Reyes. Tras el imprescindible "toque" en el retrovisor, llegamos al nuevo barrio: el Realejo. Me espera un piso sin amueblar: me ilusiona pues este año he tenido la impresión de seguir viajando, de tener todavía mi vida en una maleta. Quizá haciendo mío este nuevo espacio esa sensación desaparezca y pueda luchar contra la cotidianeidad que me devora.

La despedida del apartamento del Albayzín fue extraña. Mi amigo me conoce bien y me dejó solo. Esperó en el coche. Cuando salía con las últimas cajas, las dejé en la puerta y entré por última vez. Con las luces apagadas, miré desde cada habitación la impresionante vista. Los olores de doce meses de vida desfilaron ante mí. Luego quité las dos llaves de mi llavero. El manojo de llaves pesaba menos, mi casa había dejado de ser mi casa. Arrastré los pies hasta la entrada. Aspiré por última vez y cerré la puerta.

Sunday, July 26, 2009

Un día en que nos hacemos diferentes


Nos pasamos toda la vida esperando lo excepcional, que el mundo gire en el punto que deseemos y, de pronto, nos deje en el sitio que queremos. Las películas de Hollywood y los valores del éxito del mundo capitalista no paran de insistir en que el mundo es de los héroes, que el éxito es accesible para todos. El paraíso parece estar al alcance de la mano o, incluso, tras la puerta del pasillo de nuestras casas.

La llegada a ese mundo imposible se espera de forma apasionada y expectante. Esperamos grandes historias, sucesos paranormales que nos catapulten a lo que queremos, a un mundo opuesto al que tenemos.

Ayer, hace un año, la vida se presentaba como siempre. Todavía girando, sin un trabajo estable, unos días de calor y legajos en Madrid. Y de repente, un día normal. No era una rubia platino. Tan sólo una impresión, tan sólo una historia demasiado complicada. Tan complicada que ni soñamos con nada... y eso que los sueños no cuestan nada. Diez días después de conocerla, nos encontramos en una vulgar cadena de restaurantes. Vulgar cena. Vulgar vino. Para dos personas seguramente vulgares a los ojos de todos. Pero en ella estaba todo: sonó Salinas, sonó su vida pasada, sonaron sus penas y sus glorias (y también las mías). Y aquí estamos. Los instintos, las impresiones y las palpitaciones salieron al paso de las historias perfectas, de las autopistas y de las rubias platino con sonrisa edulcorada.

Todos tenemos un día en la vida, un día, en que nos hacemos diferentes. Diferentes porque nuestro futuro cambia radicalmente. Pensad, queridos lectores, cuál ha sido el vuestro. Y pensad también si fue producto de un juego de azar, de un dejarse llevar o de un giro del destino. Pero no os engañéis: detrás de las grandes curvas, se esconde el mundo de lo corriente, de lo cotidiano. La felicidad está agazapada en las sombras, no en los grandes focos ni en los escenarios del éxito.

Ayer, un año después, volvimos al mismo sitio. Misma cadena de restaurantes. Misma mesa. Mismas ensaladas. Cambiamos, eso sí, el vino y el postre. No hubiese cambiado cenar en ningún otro lugar: ni sobre la torre Eiffel, ni sobre el Empire State Building... más que nada, porque si hubiese sido así, no hubiese sido ni nuestro momento, ni nosotros mismos. Lo que nos pertenece no tiene precio, pues la vulgaridad de lo propio no se compra.

Thursday, July 16, 2009

Políticos... ¿de hoy en día?


En días de poca escritura, cuelgo un poema sobre políticos. No sé si el autor es quien lo firma, y tampoco si la fecha es real... por sorprendente que parezca.




DÉJAME DORMIR, MAMÁ

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche.

Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!



Fray Junípero Serra (1713 - 1784) Religioso franciscano español

Friday, June 05, 2009

Hechos míticos, hechos inexistentes

Ayer se cumplieron 20 años de la matanza de la Plaza de Tiananmen (Pekín). Esta imagen, de un hombre hasta ahora desconocido, enfrentándose a una hilera de tanques, ha pasado a la Historia. Una revista americana lo situó entre los 100 hombres más influyentes del siglo XX. Esa camisa blanca, esos pantalones negros y esa figura escuálida le hacen ser un antihéroe, o mejor, cualquiera de nosotros. Lo absurdo de su actitud, sus gestos y movimientos descalifican todavía más la violencia del régimen dictatorial chino.

Sin embargo, la realidad tiene siempre varias caras. Este hombre seguramente no vio este vídeo, ni tampoco supo jamás que, desde un sexto piso de un hotel cercano, un periodista europeo lo convertía en un icono inmortal. Pero, incluso en China, hay algunos que no lo han visto jamás: hoy el telediario de la Primera mostraba cómo, al acercarse la periodista con la instantánea y preguntar a los jóvenes estudiantes, éstos decían no haber visto esa foto en su vida; ni siquiera la identificaban con China.

Nuestros días están sembrados de hechos. Pero para que los hechos sirvan, importen, sean relevantes, tienen que ser contados. Y para que lo sean, el peor enemigo son los discursos oficiales, lo políticamente conveniente. China es un caso extremo. Pero nosotros también podemos ser víctimas de una información deformada, que tiene un fin y que quiere sedarnos; podemos ser víctimas de un sistema democrático en el que, por ejemplo, a los políticos poco importa un horizonte más allá de unas elecciones. La última campaña electoral, donde la nobleza, la imaginación y las propuestas han brillado por su ausencia, son un buen ejemplo. Tenemos un sistema democrático, sin duda más justo que el chino. Sin embargo, a veces pienso que renunciamos a nuestras libertades y a nuestro poder de crítica. Nos apartamos de la escena de la alta política, dejando que una clase política mediocre y en la que no creemos, escoja el menú de nuestro destino. Quizá nos estemos equivocando.

Thursday, May 28, 2009

Wilco en Granada

Salí despedido de la facultad, echando el telón del curso. Había terminado poniendo al siglo XX en su sitio, llevando la militancia más allá de donde quizá hay que llevarla. Los Wilco tocaban en Granada.

A 15 días de volver de dejar Michigan, hice un viaje a Chicago. Todavía lo recuerdo. Mi primer viaje solo, en un tiempo raro, de transición, a una de las ciudades más especiales del primer mundo. Tras bajar del Hancock Building y ver el lago Michigan, recuerdo caminar por la Gran Milla de Oro. Tenía que comprar un recuerdo de esa ciudad. Pensé en un disco y entré en una tienda. Los Wilco, banda de Chicago, habían sacado un nuevo disco. No los había escuchado en mi vida. En lugar de ese "Sky Blue Sky", me decidí por el "Yankee Hotel Foxtrot": en su portada aparecían las Marina Towers, uno de los emblemas.

El concierto de ayer fue fabuloso. Nada mejor para olvidar al mejor Barça de la historia. Seis tipos tocando una música inclusaficable, una voz quejosa y unos arreglos que sonaban a eternidad. Los tiempos también han cambiado en otras cosas: mi amigo Fernando sólo aguantó dos cervezas tras el concierto. A las 1 en casa.

Monday, May 18, 2009

La muerte de un poeta


¿Y qué decir ante la muerte de un poeta? A un vulgar historiador le encantaría ser creador y, si lo fuese, daría lo que fuese por escribir un puñado de poemas que sobreviviesen, al menos, una estación.

Mario Benedetti tenía algo de Antonio Machado. Al otro lado del mundo hispano, creo que compartían esa preocupación -y creencia- en el hombre y en su dignidad. Creo que los dos hacían del sentido común el arma más temible y convincente. Nada de lo que escribían sonaba a discurso político, sino a la política cotidiana con la que todos nos quedamos. Para uno, el Sur también existía; para otro, la soledad de la represión franquista era la de aquel hombre 'caminando entre fusiles'. Ambos eran hombres cotidianos, con los que nos identificamos tanto, de esos que nos pegan a la vida, de esos que nos cuentan las verdades con sus chaquetas y pantalones gastados de tanto vivir. Y ambos, más allá de partidos políticos, hicieron de su poesía y de su vida compromiso.

Pero hay algo de Benedetti que siempre me llamó la atención: unir la justicia al amor. Sus poesías estaban repletas de palabras sencillas en las que, a veces en el mismo verso, se identificaba el amor con la justicia. Creo que, para él, la justicia y el amor eran una forma de compromiso, dos vías para cambiar el mundo.

Hablar de un poeta es como hablar de Dios. Exige respeto y todo lo que se pueda decir es incompleto. Por eso ruego a todos mis lectores que perdonen estas atrevidas reflexiones. Había que escoger un poema. Permítame la injusticia de pegar sólo uno:


TE QUIERO


Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo con codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor y mi cómplice y todo
y en la calle codo con codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor y mi cómplice y todo
y en la calle codo con codo
somos mucho más que dos.

Wednesday, May 13, 2009

La muerte de un músico

Al llegar a casa me topo con la muerte de Antonio Vega. Uno no sabe qué decir cuando muere un músico. A veces nos recorre un temblor, un miedo, parece agitarse el abismo bajo nuestros pies. Quizá es el temor a que, con la muerte del artista, perdamos para siempre el tiempo y los momentos a los que estuvieron pegadas sus canciones.
Una canción puede valer un instante, un recuerdo, un momento especial y, por supuesto, una vida entera. Quizá por eso son tan importantes: sin ellas, ni nosotros existiríamos, aunque a los músicos grandes se los trague el polvo.

Acabo con el comienzo de un artículo publicado hoy en EL PAÍS:
"Llevaba toda la vida muriéndose y nadie se lo creía. Siempre estaba ahí, en la reunificación de Nacha Pop, en los discos de sus amigos, en homenajes de otros o para él, o en esas noches entre semana, solitarias y frías, en la sala Clamores de un Madrid que creció con él. Con su guitarra y su mirada escurridiza, veías que la vida se cebaba con Antonio un día sí y otro también, pero su música, su alma, ofrecía siempre la promesa de un lugar mejor, un sitio humano y eterno fuera de las drogas y los problemas, donde solo los sueños se hacen realidad. Era como una leyenda urbana, pero hoy la realidad ha pegado con toda su mala leche, con toda su insoportable verdad y crudeza. Antonio Vega, el autor de Chica de ayer, la canción de la movida, la de la generación del cambio y la democracia en España, se ha ido para siempre".


Monday, May 04, 2009

Cerrar los círculos


Volvamos a Semana Santa. Como dice la expresión inglesa (o el disco de Stereophonics): 'You have to got there to come back'. Hay días en nuestras vidas que nos marcan para siempre. Y, siempre, esos días están marcados con lugares: un bar donde nos reuníamos y no hemos vuelto, un lugar donde jugábamos de niños y perdimos para siempre, o ciudades que nos hicieron lo que somos y a las que nunca volvimos.

Ann Arbor (Michigan) y Londres son dos lugares importantes para mí. Uno los mira desde lejos, con recelo, con miedo a la vuelta y a desdibujar los buenos momentos si uno lo hace. Pero al final hay que dar la cara y volver. Con la excusa de algo relacionado con el trabajo, me dejé caer por Londres. Como sucede en estos casos, muchos ya no estaban. Pero otros sí. Volver a los mismos bares, pasear por donde siempre, recordar todo un año con un sonrisa en el rostro y, por supuesto, disfrutar de los grandes amigos que me han construido. Volví a despertarme en West Norwood, tomé el tren a Victoria Station, pasé por el Battersea Powerplant, caminé por Oxford Street, visité a Picasso en la National Gallery, entré a escuchar un concierto en el nuevo St. Martin in the Fields, paseé por el Southbank... estuve allí. A veces, hay que volver, cerrar el círculo de una historia para descubrir que, en efecto, somos lo que creemos ser.

Monday, March 23, 2009

Into the wild

Dejarlo todo. Apartar las cosas y enfrentarnos con nosotros mismos. Seguramente es algo que todos necesitamos alguna vez. Dejar los juegos de artificio, abandonar las convenciones, hacer oídos sordos a aquellos que nos dicen qué somos o qué debemos hacer, cuestionar el camino trazado y caminar por vías secundarias.
Viajar tiene mucho de todo eso. Entonces, uno no se hace fuerte, sino que se siente fuerte, independiente, propio. Mira entonces sus manos, dentro de uno mismo, se hace muchas preguntas que nunca se había realizado y, también, responde muchas para las que hasta entonces no hallaba solución. Quizá es entonces cuando llegamos a saber quiénes somos, y comprendemos que la felicidad no existe si no se comparte con otros.

Tuesday, March 17, 2009

La vida con todo su color

Como somos luces y sombras, y sin sombras no hay luz, he aquí este post.
Bacon y el tiempo nos devora. Pero lo vivido siempre queda con nosotros. El pasado es el equipaje eterno: así que más nos vale llevarnos bien con el, cargarlo de buenas experiencias y de recuerdos que merezcan la pena. Siempre, en esa mochila que llevamos a nuestras espaldas, está la infancia. Cuando nuestros padres eran incuestionables, eran perfectos, era únicos. También nosotros lo éramos: el mundo tenía aspecto de guiñol y "nuestros pies no tocaban el suelo". Lo imposible estaba prohibido, porque todo era posible. Confieso que, aún hoy, tengo cinco minutos diarios en que creo que nada ha cambiado.

Thursday, March 05, 2009

Bacon


Las pinturas de Bacon no dejan indiferente. Pasearse por una de sus exposiciones es como recorrer los acantilados de la vida. Sus figuras se estremecen, se desintegran, sus colores y sus pinceladas se desintegran. Sus personajes están atravesados por algo que nos hace hombres, que nos hace iguales, que nos une para siempre: el paso del tiempo, nuestro deambular hacia la muerte.

Lo que somos no tiene nada que ver con lo que creemos que somos. Mucho menos con aquellos que los demás creen que somos. Todos escondemos un miedo que nos anima, un mundo que nos lanza contra nuestros planes, nuestros proyectos y, lo más triste, contra unos sueños que quedan rotos. Y sonando de fondo, cual música de supermercado, el tiempo que se acaba. Mientras tanto, nos levantamos día tras día, nos agarramos a la silla de lo cotidiano y gritamos ante lo que vemos ante nosotros.

Tú, lector, puedes pensar que hay muchos motivos por los que sonreir en la vida. Puede que estés en lo cierto. Pero nada, comprendelo, nada, puede evitar que, mientras que yo escribo y tú lees, todos caminemos hacia el final mientras nuestro aullido se pierde en la raya eterna del tiempo.

Tuesday, February 10, 2009

Vacas


Madrid está llena de vacas. Sí, no sólo es una ciudad repleta de museos, teatros, famosetes, líneas de metro, grandes distancias, políticos corruptos, tramas oscuras, residencia de nuestro monarca, etc. También es hogar, a partir de esta semana, de vacas que pacen, caminan, miran al cielo, e incluso se bañan en fuentes. He aquí un ejemplo de una de ellas: a la puerta de la Biblioteca Nacional, a modo y uso de Alonso Quijano, con su yelmo de Mambrino, pensativa, acompañando a quienes visitan el supremo templo de la lectura, desvalijado -por cierto- en alguna que otra ocasión recientemente.

Será tópico. Pero a veces se mira al campo como un poso de virtudes, de naturaleza, de buen espíritu, de honradez... frente a una ciudad que es centro de modernidad, de poder y de corrupción. Seguramente no es así. Pero, por si acaso, estas vacas pasean sus pezuñas y cuernos por las calles de nuestra capital. Estaban por todos los lugares: en la calle Génova, en la puerta del Congreso de los Diputados, en el Palacio Real... y hasta en el barrio de Lavapiés (donde, por cierto, fue secuestrada).

Y yo pregunto, lectores: ¿queremos vacas en las calles de Granada para que vigilen, con su mirada calma, mientras pacen tranquilas, todo lo que hacemos y somos?

Wednesday, January 21, 2009

La foto


Su rostro transmite la alegría de un sueño en marcha. Sus ojos contienen confianza, coraje, ideas e imaginación. Y esos labios sonríen, con una mezcla de dulzura y cariño a la mujer a la que, seguramente, le está diciendo: 'te lo debo todo' o 'no soy nada sin ti'.

Es emocionante ver algo inaudito, único, excepcional. Pero también es triste contemplar las cosas que, de momento, no pueden suceder en nuestro país. No me refiero al hecho de que el presidente sea negro, chino, magrebí, latinoamericano o del oriente europeo. Hablo de la posibilidad de que un hombre común y excepcional pueda ser algo en la política. Obama lo tuvo difícil, tuvo que sortear la corrupción, el racismo... y seguramente tuvo que hacer juegos políticos y contar con la financiación necesaria. Pero fue elegido senador por Illinois porque actuó ante sus votantes que, un buen día, confiaron en él. En cualquier distrito electoral español, nuestros políticos nos dan la espalda y se arrodillan frente al que preside la lista cerrada de uno u otro partido.

Seguramente los sueños rotos son los que provocan más lágrimas. Ayer no cesaba de preguntarme: ¿cuándo vendrá la decepción con Obama? ¿Cuándo y por qué lo descalifiaré por primera vez? Lo desconozco pero soy consciente que así será. Sólo quien no gobierna no decepciona. Pero mientras espero ese momento, mientras miro esta foto, tengo esperanza en lo nuevo, en el cambio, pues es lo único que mantiene vivos los sueños.

Friday, January 16, 2009

Los que nos mojamos (y votamos)


Abrí la semana con las declaraciones de la Ministra de Vivienda, Beatriz Corredor. En medio del crack inmobiliario y los precios astronómicos de la vivienda, en una entrevista se descargaba de cualquier responsabilidad sobre la situación existente, al igual que a su predecesora, Carme Chacón (todavía recuerdo cuando un periodista de la BBC le preguntó a esta última sobre la burbuja inmobiliaria y la ex-ministra le espetó que la entrevista había concluido).

La semana continuó con el caos del aeropuerto de Barajas. La ministra andaluza, Magdalena Álvarez, también se autoexculpaba de cualquier responsabilidad, cargando contra Iberia, la meteorología o incluso, piruetas políticas, invertía los papeles y le pedía la dimisión al líder de la oposición, Mariano Rajoy.

Este último, allá por el 2003, como portavoz del Gobierno, eludía cualquier responsabilidad de éste en el desastre del 'Prestige'. Aquellos 'hilillos' de petróleo bajo el agua acabaron convirtiéndose en el mayor desastre ecológico ocurrido en las costas españolas. Tampoco el Gobierno pareció tener ninguna responsabilidad.

Un compañero de su gobierno, el entonces Ministro del Interior, Ángel Acebes, tampoco asumió nunca ser responsable de sus palabras en aquel 11-M. Si no mintió deliberadamente, si mostró una paciencia extraña a la hora de darnos a conocer una informanción que, atónitos, podíamos ver ya colgada en los periódicos ingleses, americanos, franceses e italianos. Tampoco el Gobierno fue responsable de la mala gestión de aquella crisis.

Y volviendo al Gobierno actual, también a lo largo de la semana tuvimos oportunidad de escuchar al Presidente hablar sobre el paro y la crisis económica. Por supuesto, en el vacío de la Historia parecen quedar aquellas palabras suyas de antes del verano, cuando se negaba a reconocer la crisis económica y empleaba eufemismos para calificarla.

El panorama es gris. El horizonte está colapsado de nubes y niebla. La lluvia ya cae sobre nosotros. Nos piden ahora que sigamos caminando y aguantemos la tempestad. Yo, desde este humilde blog, le pediría a mis queridos políticos, cada vez menos representantes de la sociedad a la que dicen representar... que asuman alguna responsabilidad pues, al fin y al cabo, los que gobiernan son ellos y no nosotros. Aunque los que suframos las consecuencias seamos nosotros, que nos mojamos y no tenemos el paraguas del pretexto, la irresponsabilidad y del 'tirar balones fuera'.

Wednesday, December 31, 2008

Ciudad Pegaso, el presente y nuestra responsabilidad


Otro año que se va. A algo más de 4 horas del 2009. Quedan atrás 365 días en que mi vida ha cambiado de forma radical. Londres es ya recuerdo, como el ser becario o el estar solo. Pero como le pasa al tiempo, pasado, presente y futuro se entremezclan.

Pudo ser el caso de la noche del sábado pasado. M. y yo fuimos a un concierto en "Ciudad Pegaso". Una barriada fundada por el Instituto Nacional de Industria, dirigido por Juan Antonio Suanzes, allá por 1956. Destinada a ser residencia de los obreros que trabajasen en la fábrica de la empresa estatal de camiones, es un pequeño y sencillo barrio a 11 kilómetros de la Puerta de Alcalá. Ahora es un espacio por el que han pasado los años, un suburbio con olor a último franquismo, pero con la fuerza reivindicativa que da la humildad del suburbio.

Allí nos dimos cita M., nueva en mi vida; mi viejo amigo y compañero Alex, conocido de Londres; y los amigos de este último. La ocasión lo merecía: un concierto de Rock de una banda de amigos que celebraban 20 años tocando juntos.

Era un local pequeño pero acogedor. Por la barra, por nuestras manos y por nuestros labios desfilaron bebidas de gente que ya ha pasado la barrera de los 30: whiskeys con hielo y, sobre todo, mucha ginebra con tónica. Y cubriendo todo, desde una esquina del local pero inundando las almas de los presentes, los mejores clásicos del blues y del rock n' roll. Van Morrison, Jimmy Hendrix, Dylan... hasta Tom Jones! Tras el intermedio, de principio a fin, The Rolling Stones.

Fue cuanto menos especial escuchar cómo se cerraba el concierto. Los tambores, rifs y aullidos de 'Sympathy for the Devil' lo cubrían todo, uniendo el tiempo de los sueños de los 60 con la vida de todos aquellos treintañeros un poco pasados y azuzados por la crisis económica. Los muros vibraban con lo salvaje e irracional del rock, con el 'tum, tum' repiqueteante del bajo y la percusión. El local levantado por el franquismo retumbaba y cambiaba de sentido. Como el de nuestros cuerpos que, ya pasados los treinta, tienen responsabilidad directa en el curso de un mundo que no hace nada más que empeorar. Así, mientras apuramos los últimos segundos del año, cada vez tenemos menos excusas para justificar que no somos responsables de lo que tenemos.

Monday, December 22, 2008

Nuestra televisión pública

Hasta que me vuelve la inspiración, seguramente con la entrada de año, he aquí un vídeo incomparable. Poco que comentar porque las imágenes hablan por sí solas. Después de tanto tiempo luchando por la libertad de expresión, por el fin del analfabetismo en España, por el conocimiento como vía para la libertad... esto. En un gobierno democrático y socialista, es más que paradójico. Ya sé que la aceptación de los discursos oficiales, de lo "normal" de lo que se dice que "está bien" es el sedante para el cambio, la trampa para frenar el inconformismo e incluso soñar en algo nuevo. Pero esto es demasiado descarado.

Friday, December 05, 2008

Nosotros frente al espejo


Contemplarse en un espejo es una situación extraña, ¿o no les parece, queridos lectores? Seguramente no recordamos la primera vez que lo hicimos, pero tenemos grabado a sangre y fuego esa sensación, que se repetiría una y otra vez, de preguntarse a uno mismo: ¿ése soy yo? ¿ese aspecto tengo?

Mirarse a un espejo es un momento emocionante. Solos, frente a frente. Tu yo interior, el que mejor se conoce y, generalmente, el que mejor se acepta. Y tu yo exterior, tu imagen, lo que los demás ven. He tardado mucho tiempo en hacer coincidir a los dos. Han pasado años y años pensando que tenía dos yo: el interior, el mío, el auténtico... y el externo, el que todos veían, el que nada decía de mí. Sin embargo, ambos eran erróneos: seguramente somos nosotros por fuera y por dentro. Y es díficil hacer coincidir al pensamiento, al sentimiento, lo que se esconde tras nuestras pupilas y lo que, un día frente al espejo, vemos que somos. Pero a veces, llega un momento en que uno y otro coinciden: alma e imagen se reconocen, se miran, se identifican, se dan la mano y, por qué no, se abrazan y son una.

Friday, November 28, 2008

5, 0.33 a.m.

Nubes que encierran al Castillo Rojo. 0.33 de la madrugada. Vino en mano. Humo blandiendo mi teclado desde la izquierda. Y el sonido de la soledad golpeando en mi cabeza. Y frente a mí, el resplandor de todo lo que esta ciudad ha sido y, seguramente, ya no es. Escapo por un momento de todo, del estrés de la preparación de unas clases, de la vida de una ciudad de provincias que no espera.
Mañana, despertar temprano. Desperezarse. Una ducha. El frío seco de Granada. Maleta improvisada. Y el destino de una ciudad imperfecta, de plástico. 5 horas hasta mi destino. 5 días hasta mi destino. Y de camino a los 5 meses contigo. Llegaré entonces a una estación que no me dice nada. En una ciudad del norte, en el centro de España. Tan importante para el poder que nos comanda. Tan importante para el futuro de nuestro país. Y que a mí no me dice nada. Y en el centro de todo, tú.
Todos caminamos hacia la muerte. Y, supuestamente, a la búsqueda de una felicidad inalcanzable. Pero siempre hay algo. Siempre. Siempre hay algo que nos desborda, que nos hace perder la razón, que desetiqueta nuestro pensar, que nos hace perder el sentido de las cosas. Siempre algo que nos transporta a no sabemos donde. Para unos un anhelo, para otros una esperanza inalcanzable. Y para otros como yo, una realidad. Duermiendo en lo cotidiano está lo que nosotros esperamos. Sólo hay que encontrarlo. Tan fácil como eso: neblinas que sólo hay que descifrar hasta formar parte de ellas y perdernos en la eternidad. Ánimo lectores, todo aquello está junto a nosotros. Sólo hay que tener ojos para encontrarlo, acercarse, abrazarlo y hacerlo nuestro. Vamos allá.

Wednesday, November 19, 2008

Es una historia que se escribe en los portales

Las letras de Quique González son fotografías de un pasado y un presente que nos pertenece. Sus versos son como fotografías, sus palabras como fotogramas que, al sonido de un arpegio o de un rif de guitarra, hacen que nuestras sensaciones se descuelguen por las notas de lo cotidiano, de lo propio, de lo que no es ajeno.
Las historias de sus canciones son humanas. Son sentidas, llenas de sentido común, lejanas de metáforas inalcanzables y cercanas a lo cotidiano. Son letras donde aparecen autobuses rojos, chicas dispuestas a todo, perdedores, boxeadores en retirada, conserjes que atisban cómo restregamos nuestros cuerpos por los portales, salitres pegados a la piel que hacen imposible olvidar a una chica, días de feria, músicos fracasados en el backstage, bocas de metro donde parejas se unen para siempre, amigos de la infancia que recuerdan cuando eran reyes y corrían por la playa con palomas atadas a los dedos.
El sábado pasado Quique González tocó en Granada. Fue en la Industrial Copera. Un concierto temprano, a eso de las 21.40 de la noche. Vimos el concierto los dos, con mis nervios entre las letras de Quique y la piel de ella. Después, el día siguiente, el domingo. Y una nueva despedida. A la madrugada de ese día, mientras que veía como su autobús encaraba el norte, en mi cabeza rebotaba aquello de ‘es domingo por la tarde, la suerte es una ramera de primera calidad’, a la vez que sentía el golpear de las olas y el olor del salitre, mientras veía cómo su figura se alejaba. Mientras yo gritaba para mí el imposible de ‘tengo que olvidarte de alguna manera’. Después, me consoló aquel verso que me hacía asegurar que tenía ‘una estrella de reserva en la estación de sus caderas’. Aunque sea una historia que se escriba en los portales, tengo que confesar que vuelvo cada día allí. Sé que me espera.