Monday, November 26, 2007

Heterogéneo


Ya en Granada. Pero estoy molido. Varios días de despedidas, cervecitas, actividades, viajes... y bienvenidas, cervecitas, actividades... y Congreso, que empieza ahora. El jueves fue genial. Un buen ejemplo de las oportunidades que te ofrece Londres y, peloteo aparte, la gente que he encontrado allí.

Carmen, Carmina y yo fuimos a una exposición sobre el sexo en el arte. Ni que decir tiene: interesantísima. No sé que era mejor, si las obras de arte (algunas de Picasso o de Bacon), conocer otras culturas (los sexos de los japoneses nos dejaron impresionados), las "performances" en vivo con tiíllos desnudos con las pelotillas apoyadas en el frío mármol, o los comentarios entre nosotros... después escapamos a la zona del Covent Garden. Y por supuesto: pintas. De ahí está tomada la foto. Nos acompañaron Yen, mi malayo compañero de piso, y James, amiguete de Hong-Kong. Estuvimos en la gloria. Ya sabéis que con un par de pintas (o una), el inglés sale a borbotones. Tras secuestrar a Carmen un poco más, la acompañamos al metro los chinos y servidor, como siempre, justo antes de que cerrase. Luego James nos llevó a un restaurante koreano barato y que acababa de descubrir: acabé la noche hablando con dos chinos, con un camarero koreano (del sur) contándonos su vida, y comiendo cosas de las cuales sólo conocía el arroz.

3 horas de sueño, maleta, puerta, tren... y al aeropuerto de Heathrow. Ni que decir tiene que casi pierdo el avión. Luego Madrid, después Granada, familia, amigos, perros y cañas con tapas. También Chivas 18 años en casa de Alex. Confesiones y reconciliaciones. El sábado, más bienvenidas. Mi compañero Antonio, hermano de Carmen (la del sexo, en fin, exposición), se plantó en Granada. Al final las cervezas y el poco sueño pasaron factura: el sábado empecé a sentirme mal del estómago. Domingo: madrugón (otra vez). Acompañé a (otra) Carmen (¿qué me pasa con las cármenes?) a una misa gregoriana en la Capilla Real, frente a la tumba de los Reyes Católicos. Al terminar, me sentía cada vez peor. Se ofreció invitarme a desayunar. Cuando caminábamos por la puerta de la catedral, la blasfemia ocupó su lugar: vomité junto a la puerta.

En fin, cómico, trágico, sentido, humor, amistad, viaje, despedida, bienvenida, Granada, Londres, hombres, mujeres, chinos, españoles, pintas, cañas y vino... hoy me despierto y, antes de salir a la facultad, me confieso a mí mismo lo afortunado que soy y, de paso, me pregunto si podré renunciar a todo lo que estoy viviendo. Y también de paso, caigo en que siempre me sale la vena existencial escribiendo posts...

Tuesday, November 20, 2007

Mi personaje (III)


Siempre había concebido la Historia como algo ajeno, algo estudiado desde la distancia. Los personajes del pasado eran eso, espectros que habían muerto para nunca volver, objetos de estudio de laboratorio que, al igual que una célula cualquiera, podían ser tratados de forma aséptica e independiente. Pero cuando la Historia se cruza con el presente, todo eso salta por los aires.

Sucedió hace un par de domingos. Conocí a Lucila, la hija de mi personaje: Carlos Posada, el autor del "Diario de la revolución y de la guerra civil" en el que estoy trabajando.

Llegué tarde al barrio de Chelsea. Salí apresurado de la parada de Earl's Court. No encontraba la casa. Recibí una llamada de Carlos, nieto de Carlos Posada e hijo de Lucila. Primero escuché su voz por primera vez: me había perdido. Finalmente di con la casa cuando, a mi espalda, no se como alguien con acento inglés me gritó: "¡Miguel Ángel!". Era Carlos. Dios santo, sus rasgos eran los de su abuelo: alto, labios pequeños y fruncidos, menton pronunciado... todavía me pregunto cómo me reconoció. Me esperaba más mayor, según confesó.

Entramos en la casa. Lucila, de más de ochenta años, nos estaba esperando. Había preparado algo de comer, y después nos invitaría a tomar el té. La primera impresión fue de cercanía, de cariño. Confieso que me dieron ganas de abrazarla: tener en mis manos al diario de su padre, transcribirlo, conocer sus más profundos pensamientos... me hacía sentir tan cercano, tan parte de su pasado... sin haberla conocido hasta entonces.

Tras el partido, volvimos a tomar el té. Mi primera impresión sobre Lucila se potenció aún más. Nos sentamos junto a una mesa baja. Carlos en el sofá. Yo en un sillón inglés bajo. Y ella frente a nosotros. Comenzamos a preguntarle por su pasado, por su padre, por su madre, por la huída de Madrid, por la llegada a Valencia, por las iglesias quemadas, por la llegada a Francia, su vida en San Juan de Luz, su vuelta a España, el encarcelamiento de su padre, las visitas a la cárcel, la vida de posguerra... Creo que Lucila se encontraba cómoda. Carlos estaba impresionado de que no se emocionase. La Historia, más que nunca, se cruzaba con la memoria: hablaba de sucesos que yo había conocido por su padre, de su primer amor en San Juan de Luz, de las dos averías del coche tratando de huir de España, de la depresión de Carlos Posada... Era raro preguntarle sobre pensamientos que su padre vertía en el diario... y que ella no conocía. Me sentí rodeado del pasado, combatiendo por traerlo al presente y que suponga algo para el futuro.

Y por supuesto, esa generación. Lucila estudió en la Institución Libre de Enseñanza. Nunca había conocido a nadie que lo hubiese hecho. Me impresionó. Al ver su humanidad, su impresionante educación, su naturalidad, su dignidad y su sentido de justicia, comprendí el sueño de ese grupo de hombres que pensaban que la educación podía cambiar un país. Que oportunidad perdió España desperdiciando a esta generación.

Una y otra vez, cuando trabajo sobre este tema, me pregunto por qué me atrae tanto. Al fin y al cabo, puede ser una mera historia personal. Quizá es que ha llegado a ser tan personal que eso es lo que importa: rescatar la historia de una generación que fue pulverizada por la guerra es como rescatar la mía propia. El olvido es muerte y la memoria es vida. Mientras que escribo esto, recuerdo el escritorio de madera de Carlos Posada que, al fondo de la habitación, nos acompañaba en la conversación mientras guardaba en sus cajones los cuadernos del diario con el que toda esta historia comenzó.

Saturday, November 17, 2007

¿Qué tiene este hombre, que a todos nos guía?


Según informa 'El Mundo', el Comité Federal del PSOE ha vuelto a proclamar a Manuel Chaves como candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía ('El País' no da la noticia). Por sexta vez consecutiva optará a la presidencia de nuestra querida autonomía. Realmente, estoy contento. Estoy contento de tener un líder tan carismático, tan socialista y tan demócrata al frente de la política de mi comunidad autónoma. Hoy, puedo compartir las palabras de Zapatero: "qué tranquilos y confiados nos sentimos con que Chaves sea otra vez candidato". Sobre todo porque Chaves, ese hombre, "representa una de las mejores maneras de ser y estar en el proyecto del socialismo democrático de los últimos años, de las mejores maneras de gobernar y de orientar Andalucía".

Que suerte tenemos los andaluces. Nosotros, ignorantes y torpes, somos tan incapaces que necesitamos a una figura tan democrática y sobresaliente como Chaves, prueba de una ideología socialista sin límites, para que nos guíe en nuestros destinos. Nadie es capaz de aportar algo, de sucederle... porque el es tan imprescindible... Por eso, oh, amigos, yo exclamo: ¡Larga vida a Manuel Chaves! Que suerte tener el mismo presidente desde 1990, desde hace 17 años. Que gozo, qué placer tenerlo con nosotros 4 años más: en total serán 22.

Cuando otros 'barones' del PSOE como Rodríguez Ibarra o José Bono, cobardemente, se han retirado, Manuel Chaves sigue ahí, al pie del cañón, incólume. El es el 'centilenela permanente' que vela por nuestros destinos (creo que alguien decrépito dijo esto de sí mismo en sus últimos años de vida, allá por la primera mitad de los años 70... pero no recuerdo quien). Y quiero que lo siga siendo: tengo 29 años y no guardo recuerdo de otro presidente en la Junta de Andalucía. Estoy aterrado: ¡no debemos cambiar! ¡Gracias Manolo, no nos dejes, nos nos abandones!

Me siento feliz. Feliz porque alguien, desde arriba, dirija mis destinos. Feliz porque veo que la democracia funciona. Feliz porque Chaves volverá a ser elejido, porque nuestra democracia es grande, porque la Transición fue impecable, porque las listas abiertas en los partidos son una tontería y porque la renovación en el poder lo es todavía más. Y claro, también, porque Andalucía es maravillosa y tenemos sol. Sonriamos todos con la papeleta en la mano.

Wednesday, November 14, 2007

Chelsea-Everton

El fin de semana me dejó fatal, decía la horrorosa canción de Mecano. Y así fue. El sábado nos colamos en una fiesta (sigo con Mecano) en algún lugar del Este de Londres, en el antiguo ayuntamiento de Limehouse. Era una fiesta anarquista, donde paradójicamente los asistentes íbamos disfrazados de "putos ricos capitalistas" (así rezaba la invitación), se vendía absenta, (y no coca-cola, como en las canciones de Mecano) había música en directo y, sorpresa, dejaban fumar dentro del edificio.

Pero al día siguiente, fútbol. Siempre había querido asistir a un partido de fútbol inglés. Me levanté -como pude- y me planté en el barrio de Chelsea. Quedé con Carlos, el nieto de mi personaje, y nos dirigimos al mítico estadio Stamford Bridge... no sin antes tomar una cerveza tradicional a las 1 de la tarde en un pub cercano. Aunque el estadio era pequeño, el ambiente era impresionante. Jugaban Chelsea y Everton. Por supuesto, los seguidores del Everton estaban arriconados en una grada. El resto del campo era una marea de hombres azules gritando. Y sí, digo hombres, pues el 95 por 100 de los asistentes encajaban en el perfil: "hombre de 30-50 años, con tripa (mucha), barba incipiente, gritones, y algunos rosados". No vi ni una sola mujer.

El ambiente era maravilloso. Carlos, fan desde niño del Chelsea, vibraba. Yo superaba la resaca y trataba de hacer comentarios en el país donde se inventó el fútbol. Pero para colmo, mi boca no dejaba de cerrarse y abrirse: no paraba de bostezar. Carlos me miraba extasiado: "¿Pero a ti no te gustaba el fútbol?", pensaría.

Finalmente el Chelsea se adelantó con un gol de Drogba... sin embargo, en el último minuto, el Everton empató. El público desalojó sus asientos al terminar el partido, cabizbajos y sin insultar al árbitro (es curioso como aquí no parecen acordarse tanto de la madre de los referees). Pero los más tristes tuvieron que ser los dueños de los pubs de alrededor que, ese domingo, no se llenaron. Nos dirigimos entonces a casa de Lucila, la hija de mi personaje.

Tuesday, November 13, 2007

Friday, November 09, 2007

Mi personaje (II)


En agosto pasado ya informé de mis relaciones con mi personaje. Era hijo de un famoso jurista español. Fue educado en la Institución Libre de Enseñanza, viajó al extranjero para ampliar sus estudios y, en 1921, consiguió colocarse como funcionario del Congreso de los Diputados y del Instituto Nacional de Previsión.

Fue un hombre liberal y culto. Apoyó a la II República en 1931, el primer intento de democracia en España. Llegó a ser secretario e íntimo amigo de Julián Besteiro, militantes socialista y presidente de las Cortes que elaborarían la constitución que, por fin, consagraba el sufragio universal masculino y femenino en España.

De posición acomodada, la Guerra Civil le sorprendió en Madrid. El y su familia dejaron su casa. Sintiéndose perseguidos, viajaron a Valencia con el gobierno de la República y, en enero de 1937, escaparon a Francia. Tras pasar ocho meses en San Juan de Luz, mi personaje volvió a España, en este caso, a la "España nacional". Intentó recuperar su vida, ser repuesto en sus cargos. Sin embargo, el naciente régimen de Franco le respondió de forma inesperada: pasó por la cárcel de San Sebastián, donde escribía cartas tranquilizadoras a su esposa; y nunca consiguió ser repuesto en su puesto de funcionario. Al terminar la Guerra Civil, era un hombre entre dos Españas, hundido, sin ganas de vivir.

El franquismo nunca le perdonaría. Tan sólo en 1943 conseguiría recuperar un puesto en las ahora flamantes Cortes franquistas. Pero fue tratado como un vencido: tuvo que consolarse con un trabajo menor de bibliotecario, con un sueldo mucho inferior al que entonces gozaba. Nunca consigió levantar cabeza. Murió en 1948, tras ser intervenido por un cáncer en el estómago, en una clínica madrileña.

Mi personaje tuvo una hija. A la muerte de él y de su madre, escapó de España. Llegó a Londres, donde comenzó a trabajar como enfermera en un hospital cercano donde, casualidades de la vida, hoy escribo este post. En 1953 contrajo matrimonio con un hombre inglés, con el que tuvo varios hijos. Uno de ellos fue el que confió en mí para que leyese, transcribiese y estudiase el diario de mi personaje, redactado durante la Guerra Civil.

Historia y memoria se encontrarán este fin de semana. El nieto de mi personaje me invitará este domingo a ver el fútbol (Chelsea-Everton). Después, iremos a su casa, donde su madre, la nieta de mi personaje, nos preparará un té. Me toparé, cara a cara, con los ojos de una historia que no ha acabado y que enlaza con nuestro presente. He tenido que venir hasta aquí para encontrarme con una memoria histórica que, un día, tuvo que escapar de una España que no le otorgaba voz alguna.

Monday, November 05, 2007

Mi barrio: West Norwood


Vivo en algún lugar al sur de Londres. Calculo que a unos 20 kilómetros de la zona de Covent Garden, para hacernos una idea. Es un sitio peculiar. Desde luego, tiene poco que ver con barrios adinerados como Chelsea, Knightsbridge, Kensington o Notting Hill. Cuando se cruza el Támesis hacia el sur, comienza lo castizo de esta ciudad. Uno se encuentra con Brixton, uno de los barrios más variopintos (y peligrosos). Aunque algunos se empeñen en afirmar que el centro de Londres está en Picadilly, podría estarlo allí: se dan los mejores conciertos de rock, se sirve la comida más barata (la calidad es otra cosa), tiene un mercado célebre, pasan numerosos autobuses... pero no tantos como razas y culturas como se pueden encontrar por esas calles.

West Norwood está todavía más al sur. No es un barrio deprimido, pero tampoco lo contrario. Diríamos que es una zona de clase media-baja. Tiene el aspecto de un pequeño pueblo que hoy se ha visto desbordado: la iglesia ya no está en uso, está siendo reformada, y pervive casi arrinconada entre los árboles, en una pequeña colina. Junto a ella, perviven los restos de un teatro de ladrillo, por supuesto, abanadonado. También tiene un cementerio, uno de esos con cancelas ennegrecidas, con musgo, con lápidas ladeadas, donde el verde cubre las losas, los mármoles y los árboles. Un cementerio donde nunca va nadie.

También en West Norwood tenemos biblioteca, aunque nunca la he visto abierta. Abundan los restaurantes de comida rápida; en cambio, no hay pescaderías ni carnicerías: todo una señal del nivel de vida de los residentes en la siempre cara Londres.

Pero West Norwood está unido con el mundo. Tenemos una estación de tren, e incluso algún autobús que va al centro. Desde luego, las pendientes en las que se encaja mi barrio están lejos del centro: a la noche, tras pasar por las barras de los pubs el centro, el mítico autobús nocturno (N2) vuelve cargado de personajes como yo que, en ocasiones, duermen sobre el cristal y se pasan la parada, marchando hacia algún lugar hacia el sur.

Pero West Noorwood es un sitio tranquilo. Aunque el otro día, vestido de conde Drácula, me pidiesen dinero a la puerta de casa en la noche de Halloween ("¡No me muerdas!", me dijo el presunto... antes de pedirme 3 pounds).

Y por supuesto, tenemos pubs. Algunos con nombres peculiares. Nombres que dejan claro que mi barrio tiene carácter, que está entre el Londres oficial y el Londres heterodoxo. En mi calle hay dos. Uno es "La reina gitana" (The Gipsy Queen), aunque está abandonado. El otro tiene un nombre poético porque, para colmo, está junto a la estación: "La Esperanza" (The Hope). Nunca he entrado, pero por él parecen vagar personas de avanzada edad, bebiendo cerveza, desgastadas por las horas de trabajo y de viaje de esta ciudad. Quizá esperan a tomar la última antes de tomar el tren a cualquier lugar.

Thursday, November 01, 2007

El "Panóptico", la cárcel perfecta


No conocía a Jeremy Bentham. Fue un inglés de finales del siglo XVIII que, además de niño prodigio en su infancia, escribió algunos de los tratados jurídicos más emblemáticos del Derecho moderno. Pero lo que me ha llamado la atención es otra cosa. En 1791 publicaría "El Panóptico", un tratado sobre derecho penitenciario. El DRAE da la siguiente definición de "Panóptico": "Dicho de un edificio: Construido de modo que toda su parte interior se pueda ver desde un solo punto". Bentham diseñó un proyecto de cárcel revolucionario: un edificio en el que, desde un sólo punto, un vigilante podría conocer los movimientos de todos los presos. Al comienzo de su obra Bentham dejaba claro los objetivos de su tratado:

“Si se hallara un medio de hacerse dueño de todo lo que puede suceder a un cierto número de hombres, de disponer todo lo que les rodea, de modo que hiciese en ellos la imipresion que se quiere producir, de asegurarse sus acciones, de sus conexiones, y de todas las circunstancias de su vida, de manera que nada pudiera ignorarse, ni contrariar el efecto deseado, no se puede dudar que un instrumento de esta especie sería un instrumento muy enérgico y muy útil que los gobierno podrían aplicar a diferentes objetos de la mayor importancia

Bentham escribía a finales del siglo XVIII. Y está claro que su proyecto no sólo iba dirigido a las cárceles, sino a la sociedad entera. Aunque nunca llegó a realizarse plenamente, inspiró las reformas penitenciarias posteriores, así como las ideas de vigilancia y de control que los Estados pusieron en práctica sobre sus ciudadanos. Quizá es el bueno de Bentham el que está detrás de algunas cosas que me rodean ahora mismo: mientras que escribo, todos mis movimientos por internet están localizados (también los vuestros cuando leéis esta post), y también lo estarán por las cámaras de seguridad de esta biblioteca, o de las calles del campus, o del autobús o el metro que coja para volver a casa. Al fin y al cabo, Bentham falleció en Londres, donde hoy me encuentro.

Friday, October 26, 2007

Chica

Esta chica tiene la mala costumbre de cruzarse siempre en mi vida. La primera vez fue en la facultad, cuando ambos estudiábamos la carrera de Historia. Yo me preguntaba qué haría una chica tan guapa, alta, rubia y tan sonriente con mi amigo Eloy que, como bien yo conocía entonces, estaba empezando a dar sus primeros pasos en el noviciado. No hablé entonces con ella.

Volviemos a coincidir en clases de francés. Siempre nos reímos de este 'doble sentido'. Entonces, ella tenía pareja y yo también. Ambos nos hemos admitido después que existía algo de atracción... pero nunca cruzamos la línea. Recuerdo que le enterneció que la dejase copiar en el examen, poniéndole mis respuestas a la vista.

El tercer reencuentro fue gracias a la música. Un día me proponía ir al gimnasio. No sin antes pasarme por un cajero on-line para sacar las entradas de un concierto de los Rolling Stones. Cuando no había forma de conectar con el servidor central, ella volvió a aparecer: siempre rubia, siempre sonriente, con sus pantalones baqueros grises, sus botas y su camiseta roja (¿o era rosa?). Volvimos a conectar con un: "oye, yo a ti te conozco", por supuesto pronunciado por ella. Yo, tan despistado como siempre, pense: "¿síiiiiii? (claro que sí, de algo que no me acuerdo pero si tu lo dices, chica, te conozco). Al final acabé cayendo en la cuenta de nuestro pasado, terminamos tomando vinos en un lugar cercano e, incluso, compramos las entradas. Siempre recordaré esa tarde que pasamos juntos, viendo una película de cine en mi casa, cuando todavía las puertas de nuestro futuro estaban abiertas.

A partir de ahí... pues construimos una amistad. En algún momento pudo haber sido otra cosa, pero creo que ambos convinimos en uno u otro momento que fuese esa la relación entre ambos. Ella es genial: inteligente, rápida de pensamiento, capaz de adaptarse a todo, culta, con sensibilidad, sentido del humor... y peculiar, sobre todo peculiar. Nunca olvidaré su visita a Roma y nuestro viaje relámpago a Venecia, la mítica pelea en la estación de tren y nuestra búsqueda de hotel en Padova.

Con ella he conocido a gente muy variada y especial: desde tenores a pianistas, a rockeros, a buitres de la noche, motoristas, o e incluso a alguna chica especial que, tras un disfraz, esconde un mundo lleno de secretos. Pero quizá la persona más entrañable que rodeaba la vida de mi amiga fue siempre su padre.

Lo vi por primera vez una tarde. Ella y yo estábamos en su piso. Llegó el con una bolsa cargada de fruta, preocupado con la alimentación de su hija. Nunca he visto más cariño entre un padre y una hija. Un buen día tuve la oportundidad de entrevistarlo, pues era un hombre que había vivido la tragedia de la Guerra Civil y el franquismo. Todavía recuerdo su mirada perdida cuando hablaba de aquellos años.

De un tiempo a esta parte mi amiga no pasa por buen momento. Hoy mismo he recibido un breve correo en que, sin escribir la palabra trágica, sí anunciaba que la larga espera había acabado, que todo había terminado. Mientras que escribo pienso que estará sobre la ciudad de Granada, cansada, desorientada porque uno de los referentes más importantes de su vida ya no está con ella. Y yo me encuentro tan lejos... empiezo a cansarme de no estar cerca de los que me necesitan. No sabía qué hacer. Quizá por eso me he lanzado a escribir este post. Es mi única forma de hacerle saber que estoy con ella, que le tengo un aprecio sin límites y que siempre intentaré estar ahí. Sé que nunca me mostrará su sufrimiento, pues nunca ha sido su estilo. Es de las mujeres más fuertes que he conocido. Pero con las desapariciones, siempre faltan las palabras y las explicaciones. Quedamos por fin solos, frente al mundo; ya no están ellos, ya la vida, con todos sus riesgos y sus aventuras es toda nuestra. Es el momento de seguir, de mirar hacia el frente y de pisar firme. Por ellos y por los que vendrán. Adelante, siempre adelante... pues somos los restos de lo que ellos fueron y la semilla de lo que otros serán. Y los llevaremos siempre con nosotros.

Tuesday, October 23, 2007

La araña de Bourgeois


He caído en la cuenta que, pese a que llevo casi tres semanas en Londres, casi no he hablado de la ciudad. Intentaremos corregir esta tendencia en 'El blog de Bobby'.

Nadie que me conozca pensará que no hago otra cosa más que estar en la biblioteca de la LSE. Hay tiempo para todo; y si no lo hay, se busca. Si un historiador no mira alrededor de lo que tiene, seguramente acabará escribiendo sobre algo que no le interesa a nadie.

Planes no han faltado: mercadillos (Camden Town, Spita Fields...), pubs (imposibles de enumerar), eventos (barbacoas, cenas, cine), conferencias (Paul Kennedy en la LSE), conciertos (Manu Chao en el Brixton Academy), y algún que otro desfase (Soho, etc.). Pero también ha caído algún museo. Me estoy conteniendo esperando a que vengan mis lectores a visitarme. Por eso no suelo visitar museos... pero la Tate Modern ha sido una excepción. Precisamente ahora hay una exposición de la genial artista francesa Louise Bourgeois.

La foto que acompaña este post es una de sus llamativas esculturas. Recuedo que tomé la foto sin pensar, buscando algo artístico... sin embargo, he caído en la cuenta que tiene un mensaje que me había pasado desapercibido. La araña amenaza la cúpula de la Catedral de Saint Paul y a 'La City', el centro financiero de la ciudad, situados al otro lado del Támesis. Tecnología, acero y violencia depredadora sobre la cúpula de una iglesia, sobre la Bolsa de Londres y el Banco de Inglaterra. Que contraste. Recuerdo cuando Lorca gritaba desde el Chrysler Building hacia Roma y amenazaba a la Iglesia y al orden establecido, de que llegaría un día en que las tornas girarían, en que la injusticia tendría un precio:

Mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbón machacado
rodeado de miles de campanillas.

Saturday, October 20, 2007

Educación para la libertad y el buen gobierno

Cita interesante:
“El día en que la instrucción sea mayor y la moralidad se imponga, la sociedad tendrá directores entendidos, celosos y puros en el que obrar que procuren su mejoramiento. Cuando este tiempo llegue dominará la opinión publica y no mandarán los atrevidos, los imprudentes, los intrigantes… y se adoptarán, en fin urgentemente cuantas medidas reclama la situación actual de la clase obrera”.
(Reformas Sociales. Información oral y escrita publicada de 1889 a 1893, Madrid, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1985, tomo V, pág. 391)

Monday, October 15, 2007

Chica con nombre de tres letras


Uno nunca piensa que tomando pintas de cerveza un sábado por la noche puede tener estas experiencias. La conocí en Tottenham Court Road a eso de las 6.30 de la tarde. Nos sentamos con otra gente rodeando una mesa en un pub cercano. Desde luego, las apariencias pocas veces nos descubren lo que hay detrás de una persona: ojos y pelo negro, vestido ajustado, escote pronunciado, tacones, pendientes, algo de maquillaje y una sonrisa amable. Pidió un "Cosmopolitan", que al parecer no estaba muy a su gusto. Pero detrás de esa apariencia se escondía una vida de lucha y coraje.

Su historia es de esas que nos cuesta creer. Nació en un país de Oriente Medio, en una familia muy tradicional y muy acomodada. Mujer, desde siempre se mostró rebelde contra lo que le rodeaba. En su casa la televisión estaba prohibida. También la música. Estaba condenada a ser una más, a casarse joven y "bien", no trabajar y estar subordinada a un hombre y a la tradición. Pero ella supo romper el círculo. Estuvo en un colegio público y vio que no todos eran iguales, que había injusticias y miseria... y que ella era una privilegiada. Y leyó libros, lo único permitido en su casa. A los 18 años, por su pensamiento y su "rebeldía", fue repudiada por su familia. Fue a vivir con su novio en medio de una sociedad que, si no la perseguía, sí la detestaba. Hasta que decidió romper una vez más el círculo: vendió sus ropas, sus platos, sus libros, todo lo que tenía, y logró comprar un billete para el Reino Unido. Cambió su nombre por uno más sencillo, uno que la confundiese entre todos los del mundo; un nombre que podría ser de cualquier país. Escondida, en una pequeña ciudad del norte de Inglaterra, trabajó y estudió a la vez. Y salió adelante.

Hoy trabaja en una importante empresa de la ciudad. Su nombre tiene tres letras, pero cuando le preguntas su origen, siempre escoge un país al azar para responder. Podría ser de cualquier parte. Llama la atención que, gente que ha nacido en una cultura tan hermética e inmutable, sea capaz por sí misma de salir adelante, de correr, escapar de lo que no quieren o no comparten. Y mientras, algunos de nosotros seguimos con nuestras vidas, sin pararnos a pensar que la pista es toda nuestra, que tenemos la vida por delante y, por qué no, que también nosotros podemos emprender la marcha.

Friday, October 12, 2007

¿Con Fernando Alonso o con la botellica de vino?

Este domingo Fernando Alonso se juega el Mundial de la F-1. Aunque sinceramente el piloto asturiano, ese hombre sin cuello, no nos caiga muy bien, aunque esto de la Fórmula 1 no llegue a ser del todo un deporte... yo estoy volcado con él. Hay una página en la que se puede firmar para mostrar el apoyo ante las injusticias que McLaren está cometiendo con el frente a su compañero, Lewis Hamilton (www.safety-car.net). Yo hasta he firmado. En esa página he encontrado este vídeo que me hace bastante gracia: parodia el momento en que en el último gran premio Hamilton se quedó atascado en la grava... y los comentaristas de Tele 5 lo comentaban. ¿Real como la vida misma?

Thursday, October 11, 2007

No te rindas / Don't give up

El otro día recibí dos correos de dos personas muy cercanas. Son "correos-vida", donde se proponen o se dejan entrever cambios radicales en la vida de las personas. Llegado un momento, nos paramos en nuestro camino, nos preguntamos hacia dónde vamos, qué estamos haciendo con los días que vivimos... algunas de esas personas tienen la fuerza de reflexionar, de pensar, de autocriticarse, de mostrar su inconformismo y proponen cambiar las cosas, girar la línea de la vida por la que discurren.

Sé de sobra, porque quizá a mí también me ha pasado, que en esos momentos uno confía poco en sí mismo; tiene ganas de tirar la toalla, de conformarse, de rendirse, de dejarse llevar. Pero creo que el pensamiento es el primer punto de cambio, el primer requisito para que nazca algo nuevo, una esperanza. Y estas dos personas que quizá no lean este blog, creo que lo tienen.

Cuando leía ambos correos, como arte de magia, me venía a la cabeza la canción que ambienta este post. Ni "Let it be" de los Beatles, ni "Hey Jude", ni "Palabras para Julia" de Paco Ibañez. Escuché por primera vez este tema de Peter Gabriel en Michigan, en enero del 2007, rodeado de nieve y en mis horas más bajas. Me sugirió muchas cosas: no rendirme, sentir que no estaba solo, aunque estuvese en otra ciudad... y sobre todo, calma, sosiego, tranquilidad. El que quizá se requiere para volver a empezar.

Saturday, October 06, 2007

Londres


Ya estoy aquí. Vuelo a media mañana desde Granada. N. tuvo la gentiliza de llevarme al aeropuerto y, además, llevarse toda la ropa y toallas que marcaban el sobrepeso de mi maleta. Ryanair me clavó unos euritos por llevar más de 15 kilos. Sin comentarios.

Siento como si no me hubiera ido. Al fin y al cabo, la distancia no es tanta y, según parece, aquí tenemos sólo una hora menos. Comparado con el desfase de Michigan, donde parecía estar en otro planeta...
Todo ha sido muy fácil: ya tengo casa. Me quedaré con Yen, peculiar amigo malayo con el que la verdad conecto bastante. Me alquilará una habitación en su casa, en la zona 3 al sur de la ciudad. La generosidad de este chico es inmensa: se niega a cobrarme, a lo que yo, naturalmente, también me niego. Así he superado la traba más difícil de esta ciudad: encontrar alojamiento. He ganado una semana de vida: una semana para trabajar o pasear, y una semana también para que mi cuerpo no se vea perjudicado dando vueltas y estresado por los barrios londinenses.

Ayer me pasé por la London School of Economics, a decir que había llegado. Estuve aquí hace dos años, justo antes de empezar a escribir la tesis. Me encontré con la gente de entonces, no sólo los que trabajan aquí, sino los antiguos becarios que ahora son doctores. Como pasa el tiempo. Y Londres... Londres es Europa: qué facilidad para conocer gente. Ayer mismo quedamos para tomarnos juntos las primeras pintas... con el estómago vacío. Tras seis horitas en el bar, no conseguí encontrar un tren para volver a casa, y acabé vagando por los barrios del sur de Londres hasta que encontré la casa de Yen. Odisea nocturna, paseando por parques, cruzándome con zorros, cementerios oscuros y algún borrachín como yo. Ya he llegado, porque he venido.

Thursday, October 04, 2007

Canciones para escapar (II)

Acabo de terminar la maleta. Escapo al banco a recoger las libras. Mil perdones por no despedirme como es debido: han faltado cervezas, llamadas y, sobre todo, posts en las últimas semanas.

Como no tengo tiempo, aquí queda este video. "Born to run", the Bruce Springsteen. Creo que en alguna revista musical la nombraron la mejor canción de la historia, por encima incluso de yesterday. Sea lo que sea, es una canción perfecta: está llena de velocidad y pasión; habla de la gente que escapa de su ciudad para buscar algo mejor. Yo ni estoy mal como para no volver, ni tampoco tengo una "Wendy" con la que escapar. Pero he pensado que quizá todos los lectores de este blog convengan conmigo que "quizá algún día lleguemos a ese lugar donde de verdad queremos ir y caminar entonces por el cielo, pero hasta entonces, los vagabundos como nosotros nacimos para correr"

Wednesday, October 03, 2007

Crujidos en la mente


Él es un amigo. O quizá hace tiempo que ha dejado de serlo. Lo conocí en el colegio. Sin duda éramos diferentes: distintas inquietudes, incluso distintas formas de ver la vida. Pero la diversión, ser extrovertidos y saber adaptarnos a todo nos unía. Hasta que un día dejó de ser él. Cambió, algo en su mente crujió para siempre.

Hoy he estado con él. Está solo, todos hemos desaparecido. Incluso su familia, aunque ellos sí que siguen ahí, junto a él, más unidos que nunca, aunque él no lo sepa. Mientras que fumaba sin parar y casi ni atendía a la cerveza, me hablaba con odio, defenestrando a un mundo al que acusa de haber perdido el rumbo, de estar chalado. Yo lo escuchaba con atención: su propio lenguaje, la imprecisión con la que hablaba, era prueba de su enfermedad; también la violencia con la que lo hacía. Sus ojos no eran los suyos. Su sonrisa y su voz, tampoco: están torcidos para siempre.

He esperado al último momento para asomarme a su vida. Seguramente he podido hacerlo por la tranquilidad que da salir de Granada y ponerme a salvo. Y mientras, mi amigo, no comprende un mundo que cree que está contra él; lucha contra los fantasmas y los enemigos que más le quisieron; y uno de ellos pronto toma un avión hacia Londres, con un sentido de culpabilidad y de impotencia que no le abandonará jamás.

Thursday, September 20, 2007

Quedada bloguera


La "quedada bloguera" fue un desastre. Tal como se leía en un comentario de un post pasado, algunos lectores y escritores de blogs afines habíamos apalabrado unas cañitas en un bar céntrico de Granada.

Para empezar, la convocante no acudió a la cita. La mayor participante de "El blog de Bobby" tampoco, pues le "había surgido algo importante". Otro bloguero que siempre cuenta "Historias de otros" también faltó. Anonymous no se dejó ver (o quizá si? estaría en "Los italianos" en ese momento?). Abejarroncho mostró su intención de pasarse... pero tampoco lo hizo (¿coqueteando con alguna flor?). Esteban estaba en la India (es en serio). Al final, estuvimos N., servidor, y tres personas que creo que ni participan ni leen el blog (María José, Juanfran y Eva). La verdad es que fue entrañable de todas formas. Espero que en otra nos juntemos, aunque empiezo a pensar que nuestro mundo sólo existe entre teclas y pantallas de ordenador.

Wednesday, September 12, 2007

Pensamiento único


Ayer noche vi un documental en la 2 de TVE. Creo que era una recreación del genial libro de Le Roy Ladurie, Montaillou. El libro reconstruye la vida de este pueblo del sur de Francia durante algo más de dos décadas durante la Edad Media (su castillo, en la foto). En definitiva, es la historia de cómo la Inquisición persigue a los habitantes del pueblo por cátaros. Sin duda el fenómeno de la Inquisición, del catolicismo, de la Iglesia o de la religión es muy complejo. Pero intentando traer esos acontecimientos al presente, se me ha ocurrido este post.

Además de otras muchas cosas, la labor de la Inquisición iba dirigida a que nadie pensase de forma distinta. Que el pensamiento original, creativo, crítico, a contracorriente, o a «contrapelo» que diría W. Benjamin, quede sepultado bajo las cenizas de lo homogéneo. Globalización. Mundo globalizado. No hace falta llegar a este fenómeno para comprender que la cultura ha sido uno de los mayores factores de cambio en la Historia de los seres humanos. Y no digo ya cultura en cuando a educación, porque desde escuelas, institutos y universidades también se puede difundir –y se difunde- un discurso acorde con las formas de poder que nos gobiernan. Hablo de una cultura diversa, heterogénea, popular, creativa y crítica con lo que nos rodea.

A veces me contrario cuando todos pensamos igual. Creo que desde arriba se nos impone una visión del mundo y de lo que tenemos (nuestra propia democracia) que nos hace conformistas, que impone una paz social que en el fondo no es más que coacción. No digo que nuestros políticos o estados sean la Inquisición, que nos imponen una forma de pensar. Tan sólo que quizá es paradójico que, precisamente cuando mejor vivimos y gozamos de más derechos, somos más ciegos para pedir más o exigir que se cumplan. Lo siento lectores, pero la política llevaba ausente demasiado tiempo de 'El Blog de Bobby'. Si este post suscita comentarios y críticas, es que todavía hay alguien ahí fuera.

Monday, September 10, 2007

El pasado y las fiestas del Zaidín

Después de todo, creo que es bueno que haya años, y que haya meses, y días... y semanas. Y digo esto porque los años van dando vueltas, siguen pasando a nuestro lado, pero siempre hay acontecimientos que nos recuerdan que ayer era pasado y hoy es presente. Tamaña reflexión metafísica proviene de la noche del viernes: después de pasarme todo el día en la biblioteca (lo apunto porque he recibido comentarios sobre le carácter lúdico-viajero de El Blog de Bobby), me pasé por las fiestas del Zaidín, barrio popular y entrañable de Granada.

Desde que empecé la carrera, allá por 1996 he frecuentado los conciertos míticos de Rock comiendo polvo y bebiendo cerveza. ¿Qué granadino no lo ha hecho? Decir fiestas del Zaidín es decir compañeros de la facultad, es decir Miguel Ríos, los Planetas, Lapido, Rosendo, Lagartija Nick... y tantos otros. Y también es decir cerveza, mucha cerveza. Y resaca, mucha resaca; pero bueno, eso al día siguiente.

Ni que decir que este año cumplí una vez más. Con amigos de la carrera de Historia y con todos los demás ingredientes que he señalado. Tocaban Santiago y Luis Auserón: los Auserones eran los antiguos miembros de Radio Futura. Escucharlos era pensar en el pasado, máxime si después de surtir al personal con lo más clásico del rock internacional cantado en español, acabaron con la genial Annabel Lee. La letra, cómo no, era de Edgar Allan Poe. El pasado, queridos amigos, nos pisa la vida y apunta hacia el futuro. ¿Seguirá el poeta durmiendo junto al mar?