El 2008 ha entrado rápido, como un vendaval. Y en ese torbellino que nos lleva, los españoles nos hemos encontrado con una sorpresa. Este mes de enero hace coincidir los cumpleaños de nuestro rey, Juan Carlos I, y de su supuesto sucesor, Felipe. El primero ha cumplido 70 años. El segundo cumplirá 40 en un par de semanas.
No es este un post que pretende hablar de monarquía. Tampoco quiere ensalzar los valores republicanos que, por cierto, impregnan nuestra 'inmaculada democracia' sin que nadie parezca reconocer su origen. Por supuesto, en ningún sentido aspiran estas líneas a emitir juicios sobre la conducta moral y privada de nuestros monarcas, de todos conocida, entre otras cosas, por tener tan cerca Sierra Nevada. Es un post que quiere hablar de los medios de comunicación, de los discursos impuestos desde arriba y, sobre todo, de las medias verdades o, mejor, de las mentiras que pasan desapercibidas pero que son, en suma, mentiras.
Los medios de comunicación nos obligan a que la efeméride real no nos pase desapercibida. En prensa, radio y televisión asistimos al repiqueteo de entrevistas, felicitaciones personales al monarca (hasta el mismo Woody Allen se presta a una de ellas), reportajes... Televisión Española es líder en esta temática. O por lo menos, esta noche. Me he tragado, con todo mi pesar y con bastante dificultad, el 'especial monarquía' de TVE1. Mientras que mi madre y mis perros sucumbían al sueño, yo aguantaba el alud publicitario para escribir, ya agotado, este post.
Esta noche nada era casual en la programación. La inevitabilidad de la continuidad de la monarquía se hacía más evidente que nunca. Viendo las virtudes del monarca y su sucesor, sería imposible que no fuese así. Son un poso de valores humanos, de sentimientos, de inteligencia, de amor a la naturaleza, de apasionados por la familia, de formación humanística, de fe religiosa (aunque no se exprese), de modernidad, de democracia. Todo parecemos debérselo a ellos. Constantemente subyacía la idea de que el progreso del país era debido a la 'monarquía constitucional', de la que se ha llegado a decir que era el 'sistema más moderno y razonable de nuestro tiempo'. Reconozco que es un tema complejo, pero robar el protagonismo de su propia historia a la sociedad española me parece, además de un soberano robo, una soberana tontería.
Además, esta noche he echado de menos a un pequeño hombre. Pequeño pero que estuvo con nosotros casi 40 años. Por supuesto, hablo de Francisco Franco. Hoy ha sido el olvidado. Nadie ha parecido acordarse de que fue él quien a Juan Carlos en 1969.

¿Por qué se ha borrado este rastro?
Paradojas de la propaganda. Esta noche la sociedad española, la principal protagonista de su Historia y de la implantación de la democracia en España, no estaba en los televisores; también había desaparecido, borrado por los vientos de una Historia que no lo hace hoy demasiado presentable, el dictador Francisco Franco, del que es sucesor nuestro rey. Paradojas que esta noche escondían parte de la verdad, construyendo, con su ausencia, una mentira democrática.